Romantic Oneshot
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viernes, 11 de diciembre de 2015

Oneshot~ "Fuegos Artificiales" (Jin x Fan)

Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!


Título: "Fuegos Artificiales"
Tipo: Hetero ^^
Duración: 1
Pareja: Jin x Fan
CAPITULO UNICO
Grupo; BTS ♥

Narra Jin:
       
        Noté mi cuerpo temblar con fuerza. ¿Porqué me hacía sentir tan débil?
La miré a la distancia, suspirando. El traje de ejecutiva la hacía ver demasiado bien, las gafas, la camisa blanca un poco escotada, la falda negra y los zapatos de tacón.
Me quedé colgado, mirándola, como un tonto. Tras dejar otro suspiro en el aire, volví a teclear en la computadora.
-Profesor, ¿puede ayudarme?- preguntó uno de mis alumnos. Al verlo con su máscara de Scream, no pude evitar reir.
-Dime, Lee- respondí, antes de levantarme de mi lugar y acompañarlo a buscar los grandes parlantes del colegio.
Mi trabajo era como cualquier otro, un profesor de Historia que, aquel 24 de diciembre, tenía que cuidar de una clase de treinta y cinco alumnos.
Al menos, eran bastante tranquilos.
-Profesor, ¿puede venir un segundo?- preguntó una de las jóvenes de la clase, tirando de mi chaqueta.
Les dije a los alumnos que acomodaran los parlantes de las esquinas del gimnasio, mientras que seguía a la joven, una joven monja.
En aquellas fechas, como era costumbre, el colegio en el que trabajaba, organizaba una fiesta de disfraces Navideña.
A mis veintiséis, aún seguía soltero, esperando encontrar a la indicada, a una mujer que me hiciera temblar de pies a cabeza, a una mujer que me hiciera sentir un tonto al mirarla.
Al volver a la clase, el olor a los pastelillos, ponche, tartaletas y dulces, me dejó un poco anonadado.
-¿Que opina de la decoración?- preguntó la monja.
Alcé la vista, mirado los globos, las estrellas blancas y las cintas de colores.
-La verdad, es que esta muy bien- respondí, felicitando a todos los que se habían encargado de la decoración, sin embargo, no pude evitar mirarla una vez más, aunque sea, unos segundos.
"¿Puedes controlarte? Pareces un adolescente con las hormonas alborotadas" me dije a mi mismo, aplaudiendo a la clase entera, sumandome al bullicio de todos.
Ella, era una de mis alumnas, una chica extranjera, una chica delicada y encantadora. De miradas arrebatadoras y dulces. No podía mirar a la gente a los ojos por mas de dos segundos seguidos. Una muy buena estudiante y, para colmo, una de mis mejores alumnas.
Las gafas negras hacían resaltar sus ojos, y, su cabello caía con gracia sobre sus pómulos, apenas rozando su rostro. ¿Por qué era tan bonita?
Y, las cosas se complicaban aún más, al recordar que tenía solo diecisiete años.
Era imposible no mirarla, era... atrayente, demasiado exótica...
Al mirar la hora, me asombré, ya quedaba menos para la gran fiesta.
-Profesor, ¿A que hora piensa ponerse su disfraz?- preguntó uno de los alumnos del aula.
No pude evitar sonreir.
-Yo ya estoy vestido- respondí, causando la risa de algunos.
-¿No piensa sorprendernos?- preguntó otra de las jóvenes.
-Pues, así es como me mostraré esta noche, así soy. Desde hace cuatro minutos, he dejado de ser su profesor chicos, al menos oficialmente, así que, no, me disfrazaré- contesté mirandolos a todos, deteniendome unos segundos más en aquella chica.
-Increíble tesiruta profesor, pero, de todas formas, exigimos al menos un elegante traje para Navidad- argumentó una de las chicas, mostrando una caja en papel de regalo.
La extranjera, se acercó a quien habló primero y tomó la caja.
Como tantas otras veces, caminaba hacia mi, aunque, esta vez, como pocas veces, la miré a los ojos. Parecían más brillosos de lo común aquel día, y me encantaba.
-Nuestra clase ha hecho una colecta, y, compramos esto, esperamos que por la noche, se lo ponga. Es una forma de agradecer todo lo que ha hecho este año por nosotros. Muchas gracias- dijo e hizo una reverencia.
-Yo... yo debería ser el que está agradecido con ustedes, me han enseñado muchísimo este año, y no voy a olvidarlos... A ninguno de ustedes- contesté y pronto, todos se unieron a abrazarme. No pude evitar reir emocionado, aunque, tambien un poco avergonzado, puesto a que aquella chica, me abrazaba con fuerza.
Al pasar las horas, nos fuimos reuniendo en el gran gimnasio, sin embargo, no podía ver mucho más allá de los profesores.
-Seok Jin, ¿Simplemente no trajiste disfraz?- preguntó uno de mis compañeros de trabajo.
Me reí junto al resto del grupo, cuando, ella apareció en mi campo visual, entre tanta gente.
Estaba parada bajo el gran árbol de navidad, mirando las decoraciones con una sonrisa. Dejó una pequeña carta en una de las tantas ramas del árbol y con una sonrisa, suspiró.
Pedí disculpas a mis compañeros y me acerqué a ella.
No pude dirigirle la palabra al principio, sinó que, ambos miramos el gran árbol, notando las luces tintinear con delicadeza frente a nosotros.
-¿Una carta para un chico que te gusta?- pregunté, intentando buscar algun tema de conversación.
Ella se sonrió y asintió, antes de girarse un poco para mirarme.
Noté la bilis subirme por la garganta, miré el suelo y tragué saliva como pude.
Así que había alguien...
"Por supuesto que hay alguien, alguien que no eres tu" me dije a mi mismo, mordiendome los labios por dentro...
Si, era un estúpido.
La miré un instante mientras ella se acomodaba los mechones de cabello detras de su oreja.
-¿El leerá tu carta si la escondes tanto?- pregunté, y ella cruzó mirada con la mía, ruborizándose como siempre.
-Pues, eso creo, con suerte se dará cuenta de lo que siento por él- contestó con una sonrisa.
Quien fuera que fuese ese chico, si la hacía sufrir, lo mataría.
-Si es que lo vé, por favor, avísele que estoy en el aula, a la medianoche. Es alguien alto, de ojos castaños y cabello color café, se apellida Kim- pidió, antes de retirarse, sin mirar atrás.
La miré marchar y suspiré resignado.
¿Ahora tenía que buscar a un niño? ¡Genial!
Quise patearme a mi mismo unas diez mil veces. "No debí preguntar tan siquiera" pensé. Miré mi reloj y apreté con fuerza los labios.
23:15 pm...
Volví con mi grupo de trabajo y, pasados quince minutos, todos se retiraron a cambiarse. La noche comenzaba a teñirse de las parpadeantes luces navideñas. Aunque, todo sería más bonito, si ella apareciera. La chica había desaparecido desde que había dejado la carta.
Yo, sin embargo me cambié. Dentro de la caja que me habían dado los alumnos, un traje, un formal traje color negro.
Suspiré al mirarme al espejo, aquel no era yo, simplemente no era yo.
Apoyé la frente contra el espejo y tras acomodarme el cabello una vez más, sali.
-Al fin apareces- comentó mi mejor amigo y colega, Nam Joon.
Le sonreí y acepté la copa de ponche que me tendía.
-Me alegra verte a ti tambien- respondí y levantamos la copa a la vez.
-¿Que es de tu vida? Hace tiempo que no salimos tu y yo- rió, bebiendo.
-Nada nuevo que decir- contesté antes de buscar con la mirada a algun jóven que tuviera las características de la descripción que aquella chica me había dado.
-¿Ya conseguiste novia?- preguntó, interesado en el tema.
-No- contesté intentando a toda costa evitar el tema, ya que, cuando mi amigo empezaba a hablar sobre ello, no paraba.
-¿Como que no? ¿A que esperas? Terminarás soltero de por vida con ese pensamiento- "Ahí vamos de nuevo" pensé, al oír sus sermones.
-Pero...-
-Pero nada, ¿No hay nadie que te atraiga al menos?- preguntó él.
Suspiré y sin dejarme salida, asentí. Pero, las cosas no salieron como planeaba ya que mi mejor amigo, empezó a hacer preguntas.
-¿Al menos tienes una foto? ¿Quien es? ¿La conozco? ¿Cuando? ¿Que edad tiene?-
Suspiré y lo miré, antes tomar su brazo y llevarlo a las afueras del gimnasio.
-¿No vas a decirme?- preguntó.
Me masajee la frente y lo miré a los ojos.
-Si te digo, no le dirás a nadie, ¿verdad?- pregunté y Nam Joon se sonrió abiertamente.
-Prometido- contestó y cruzandose de brazos, con una pícara sonrisa, se mantuvo espectante.
-Si alguien se entera de esto, terminaré tras las rejas por veinte años. Y te culparé a ti, ¿Está claro?- Lo señalé con el índice -Es una de mis alumnas- comencé a decir.
-¿Que?- preguntó - ¿El ponche tenía alguna sustancia ilegal? ¡Es menor de edad!-
-¡Shhhhhhhhhhh!- pedí con desespero -Nadie debe saberlo, idiota-
Nam Joon miró a nuestro al rededor, asegurándose de que nadie estuviera cerca.
-¿Desde cuando?- preguntó.
-Desde el primer día de clases... es que... No quería fijarme en ella, es una de mis alumnas despues de todo, y le llevo nueve años, pero, puedo asegurarte que es la única mujer que me hace temblar, que me enloquece, que me transforma. Pero, me niego a acercarme- contesté.
-¿Quien es?-
-________________- respondí, mirando el suelo, demasiado avergonzado.
-¿La extranjera? ¿La delegada de clase? Enloqueciste- comentó mi amigo palmeandome el hombro.
-Lo se, lo sé. Lo peor es que no puedo sacarmela de la cabeza-
-Estás jodido, pero, aún así, tiene solución- me sonrió el chico y yo lo miré sin creermelo, ¿Hablaba en serio?
-A ver dime, ¿cual es la solución?-
El chico se sonrió con sorna y dijo:
-Hace más de dos horas haz dejado de ser su profesor, asi que, puedes aventurarte y decirle algo... acercarte al menos-
Lo miré atónito...
-Ahora al que ha afectado el ponche es a ti, estas loco, muy loco- respondí, antes de encaminarme al interior del gimnasio.
-Sabes que en el fondo tengo razón, lánzate o jamás sabrás si hay oportunidad- comentó Nam Joon, siguiendome los pasos.
Dejandolo un poco de lado, continué buscando con la mirada a aquel chico del que la chica me habló.
Pronto, encontré a un joven con sus mismas características, le entregué mi copa a mi amigo y me encaminé al chico, quien estía de traje, un poco desarreglado.
-¿Puedo hablar contigo un momento?- le pregunté y el joven dió un respingo.
Asintió y caminó conmigo hacia el arbol.
-Me han dicho que hay algo para ti en una de las ramas del árbol- comenté sin ganas, mordiéndome la lengua con fuerza, esperando de que mis palabras fueran mentira, pero, no, no lo eran...
El chico frunció el ceño y rebuscó en el árbol de Navidad, encontrando por fin una carta. El chico la abrió y yo comencé a retroceder, cuando, pronto, noté a alguien tirar de mi brazo mínimamente. Me giré y me encontré con el mismo chico de antes.
-Disculpe, pero esto no es para mi, se ha confundido. Soy Kim Tae Hyung, la carta es para Kim Seok Jin, lo lamento- dijo, antes de entregarme la carta.
A mi alrededor, noté los emocionados aplausos de todos, miré el reloj y me percaté que solo faltaban cinco minutos para que el reloj tocara la medianoche.
Sin creerlo, leí la carta de principio a fin y noté mi piel erizarse...
"Kim Seok Jin...
El nombre de un principe, ¿No te parece?
Aunque, para mi, es un príncipe demasiado lejano. Aún así, ahora que ha terminado el año y que probablemente no nos volvamos a ver, puedo decir lo que siento en realidad.
A pesar de la edad, a pesar de que realmente somos de distintos lugares, a pesar de todo, ahora, que ya no es mi profesor, puedo decir que desde el primer momento en el que entré al salón de clases, no he podido dejar de pensar en usted. Sinceramente, no semuy bien como dirigirme a ti...
He intentado contenerme de alguna forma, pero fué más fuerte que yo, no he podido luchar contra mis sentimientos.
Y sé, que a pesar de todo lo que escriba hoy en esta carta, usted me seguirá viendo como una más de sus alumnas, o al menos eso espero..."
Ese fué el comienzo de la larga carta manuscrita...
Al terminar de leerla por arriba, corrí con todas mis fuerzas entre la gente, hacia el aula, donde ella estaba...
Corrí con todas mis fuerzas, sin importarme siquiera el nuevo traje.
Al llegar a la puerta, no pude contenerme y la abrí de par en par.
_________________ se encontraba mirando por uno de los ventanales del aula, cuando notó la puerta abrirse, dió un respingo y se giró sobre si misma.
Llevaba un vestido azul noche, delicado y sencillo, como lo era ella...
Pasé al aula y cerré la puerta detrás de mi, la chica, con sus manos entrelazadas, tragó saliva y me miró a los ojos.
-Hola...- dijo y se mordió el labio inferior. Se la notaba nerviosa, demasiado nerviosa.
No me atreví a mirarla, dejé la carta sobre una de las mesas, entreabierta, ella la tomó entre sus manos, llevandosela al pecho.
-______________... yo...- suspiré.
En tantos meses jamás se me había pasado por la cabeza el que, esa chica, me correspondiera, sobre todo por nuestras diferencias.
-Lamento que haya tenido que leer la carta...- dijo, sonriendose, llevando una de sus manos hacia su rostro -Lo lamento de verdad-
Pronto,las lágrimas resbalaron por sus mejillas.
-Lo siento mucho, no quería... no quería que pasara esto...- insistió y lloró, sin poder aguantarse.
Recuperé el aliento y la cordura.
Quien la había hecho sufrir... ese era yo. Y me odié por hacerlo, por hacerla llorar.
A pasos lentos, me accerqué a ella y la sostuve entre mis brazos.
La joven se quedó inmovil unos segundos antes de apoyar su cabeza contra mi pecho.
-Yo lamento hacerte sufrir, prometo en el futuro, no volver a hacerlo- respondí y su frágil cuerpo tembló entre mis brazos. Se separó de mi y me miró a los ojos, ruborizandose.
-Ahora que estas aquí, conmigo... al fin... No pienso dejarte ir- dije antes de ver sus ojos aguarse una vez más.
Una mezcla de felicidad y algo más, se cirnió en mi interior. El tenerlaentre mis brazos era lo que siempre había querido desde que la había visto.
-¿Lo dice en serio?- preguntó, casi en un susurro.
-Claro que si, si desde que pasaste por esa puerta no he podido dejar de soñar esto, el que fuera recíproco-
Ella se rió y cuando se separó de mi, se limpió las lágrimas como una niña pequeña. No pude evitar reir y morderme los labios.
Pronto, oímos las explosiones a las afueras del aula.
Era medianoche...
Tomé su rostro enter mis manos y con delicadeza, rozamos nuestros labios una vez, antes de mirarnos a los ojos y besarnos una y otra vez.
-Al menos, ya soy mayor de edad...- comentó ella , con una sonrisa, alzando una mano hacia el estrellado cielo.
-¿Eh?- pregunté y la miré.
-Tienes suerte, nací un día como hoy hace 18 años atras, así que no creo que sea problema para nada- respondió ella, de lo más sincera.
Reimos juntos y, una vez más, bajo el hechizo de alguna cancion lejana proveniente del gimnasio, danzamos por primera vez, bajo sonrisas y miradas.
Aquella Navidad, pude besarla y pasar la noche mirando los fuegos artificiales y luego las estrellas.
Entendí que ni el lugar de nacimiento, ni el idioma, ni la edad, eran límites para lo que el corazón mandaba.

Fin ^^~

askjdhkjahdkja Espero que les haya gustado!

FELIZ NAVIDAD~~~~~~~ <3

GIF TIME:


Mila ^^~


martes, 8 de diciembre de 2015

Oneshot~ "Cuestion de suerte" (DongWoo x Hoya) LEMON :3

Holaaaaaaaaaaaa!!!



Título: "Cuestion de Suerte"
Tipo: Yaoi ^^
Duración: 1
Pareja: DongWoo x Hoya
CAPITULO UNICO
Grupo; INFINITE ♥

Narra Dong Woo:

        Dicen que  si encuentras una moneda en la calle, la suerte en tu vida cambiará,  y  eso fue lo primero que pensé al levantar una moneda dorada del suelo.
La observe por un instante y la guarde en el bolsillo  del pantalón, seguí caminando por la ciudad rumbo al trabajo.
Una mañana agradable para caminar, estirar las piernas  de vez en cuando es bueno. Disfrute la brisa , el cielo celeste y las hojas de los arboles tan verdes, eran de esas pequeñas grandes cosas que debemos  apreciar.
El reloj de la gran avenida marcaban las 8:00 hs, apure mi paso  para no llegar tarde.
El edificio era alto  y elegante, estaba allí frente a  mi. El semáforo cambio sus luces dando  verde, los peatones comenzaron a caminar rápidamente, la ciudad se veía viva a esa hora .
Antes de entrar por la gran puerta de cristal visualicé  la puerta del ascensor, estaba lleno de gente, me quedé esperando el siguiente turno para subir al ascensor.
“No se porque trabaja tanta gente aquí” pensé. Me dirigí a las escaleras,  al fin y al cabo mi oficina no queda  tan lejos, el tercer piso me esperaba.
Cuando por fin llegue, me quite el saco y lo deje en el perchero, luego me senté en  sillón frente al computador, dispuesto a ponerme trabajar.
Sonaron dos golpes en la puerta...
-Adelante, pase-dije sin dejar de mirar la pantalla del computador.
-Buenos días, señor-dijo la dulce voz femenina, que no era mas que una de las chicas de administración de la empresa.
-Buenos días- dije y al mirar la joven vi que estaba acompañada  de alguien.
Un joven, serio, me miraba atentamente, sus ojos me parecieron interesantes bajo sus cejas algo pobladas y oscuras, como su pelo.
-Permitame presentar al señor Lee Ho Won ,se instalo en la oficina de al lado, hoy trabajará junto a usted para que lo ponga al tanto de nuestros proyectos- dijo la joven administrativa.
Me puse  de pie  frente a él,  haciendo una reverencia de bienvenida.
-Bienvenido a esta empresa, señor Lee-dije cordialmente.
-El gusto es mio, espero poder aprender  de esta empresa- contestó él, sin dejar de mirarme a los ojos.
-Permita presentarme, mi nombre es Jang  Dong Woo, en caso de cualquier consulta, no dude en preguntarme- dije, con una educada sonrisa.
Luego de la presentación formal la joven  se marcho de la oficina cerrando la puerta tras de si, sus zapatos de taco resonaban en el pasillo.
-Tome asiento-dije.
El joven, se acerco al escritorio para  comenzar a trabajar. Mire sus manos, se notaba algo nervioso, me hizo recordar a mi mismo, hacía unos  tres años atrás, cuando  había entrado por primera vez a trabajar en esa compañía.
Comencé a mostrar el proyecto en la pantalla y este se mostró interesado en cada detalle, parecía que nos entenderíamos rápidamente y así fue.
Los días pasaron  y nuestro trabajo hacia que nos quedáramos hasta tarde  en la oficina, nuestra confianza fue creciendo y los lazos de amistad también.
“Es grato tener un compañero de trabajo por fin, luego de tres años trabajar  en una oficina  solo”
Una tarde terminamos temprano nuestro trabajo, lo invite a  tomar algo y con gusto decidió acompañarme.
Entre risas y bromas bebimos varias botellas de Soju y cervezas,  al parecer era de buen beber, se transformo en mi amigo, mi compañero inseparable.
La moneda dorada que habia encontrado hace unos dias, la guarde como un tesoro dentro de un cofre en la biblioteca de la oficina.
Hoya -como le gustaba que lo llamaran sus amigos- termino su trabajo antes y decidió acompañarme  en la oficina.
Afuera habia comenzado a  caer la tarde, el cielo se veia de colores rosa, el sol se ocultaba y yo estaba trabajando  duro para terminar mi proyecto que esta vez se habia hecho intenso y complicado.
-Vuelvo en unos minutos- dijo cerrando la puerta tras de si.
-Estare aqui terminando esto- dije tecleando el computador y editando mi trabajo.
La puerta se abrió después de un rato y Hoya entro con unas bolsas en sus manos.
-Traje algo de comer y refrescos, debes estar hambriento- dijo con una sonrisa, luego se sentó a  mi lado para ayudarme  en el computador.
-Gracias- dije y lo ojee un segundo sin que se diese cuenta de que lo observaba, se veía bien con esa camisa, los músculos de sus brazos se marcaban tan bien... Podía  sentir el aroma de su  perfume, me gustaba, me  daban  ganas de acercarme más a el.
-¿Dong Woo quieres  tu refresco ahora?- dijo y me miro.
Me quede  sorprendido, me di cuenta  de que mi amigo me gustaba y deseaba mas que nada  el abrazarlo fuerte, pero no sabía como lo tomaria, asi que solo asentí... “Parezco un tonto” pensé al instante.
Hoya se acerco mas a mi, mirando el computador, se encontraba tan cerca ..
Giro su cabeza y me miro a los ojos, tomo  mi rostro  entre sus manos y luego de lo que pareció una eternidad... beso mis labios con la suavidad de un roce.
Mi corazón se aceleró y justo cuando se separó un milímetro de mis labios, lo tome de su cuello  atrayendolo a mi boca.
Cuando nos separamos, nos miramos y  sonreimos, nos volvimos a besar una  y otra vez.
El trabajo quedo alli en la pantalla del computador.
-Deseaba esto- dijo Hoya- Deseaba tus labios desde que te vi por primera vez... Y no se si podré detenerme...-
Lo miré a los ojos unos instantes y tomándolo del nudo de la corbata, lo atraje hacia mi. Lo besé con pasión, con ternura, con todo lo que había ocultado durante tanto tiempo.
-No quiero que te detengas- respondí tras una mirada cómplice, me tomó el rostro y me besó con la misma intensidad.
Poco a poco, su lengua lamió mi labio inferior y se adentró en mi boca, mi lengua batalló con la suya, danzaron y eso fué el detonante.
Como pude, desaté el nudo de su corbata,  ansioso, demasiado ansioso. Mientras tanto, sus manos bajaban por mi espalda, siguiendo por mi espalda baja, apretandome el trasero con sorna, acto seguido, atrayendo sus caderas a las mías
-Dios...- dije exaltado al notar su erección contra la mía, se sentía tan bien... tan... dura.
-Y creí que era solo yo el que cargaba con un problema en estos momentos...- susurró sobre mi cuello, comenzando a besarlo con ímpetu.
Un inminente cosquilleo sobre la piel de mi cuello, algo que enviaba varias corrientes eléctricas  por mi columna vertebral, bajando al fin a mi parte baja.
Notaba sus dientes pasearse por mi nuez, no podía detenerse.
A las afueras de la oficina, notábamos el ruido a los papeles, las conversaciones y los tecleos rítmicos de las computadoras. Sin embargo, tras aquellas cuatro paredes insonorizadas, solo era nuestro mundo, solo era su respiración agitada y la mia.
Le desabroché esa camisa blanca que me volvía loco, algun que otro botó salió despedido a algun lugar de la oficina.
Poco a poco, sus caderas me empujaron hacia mi escritorio. Los papeles simplemente se regaron por el piso, empujé con una mano todo lo que había sobre el escritorio de roble.
Hoya se sonrió frente a mi y yo me subí sobre el escritorio, mordiéndome los labios. Se quitó la camisa y por fin pude ver su torso. Tenía la piel suave, demasiado suave. Los abdominales se le marcaban apenas, no me pude resistir a acariciarlo, pellizcarlos con las puntas de mis dedos.
Me mordí el labio inferior una vez más y, noté sus hábiles dedos desprenderme la camisa.
Pronto, notamos murmullos cerca de la oficina, por lo que nos miramos unos segundos...
Hoya se sonrió y paseo sus dedos por mi torso, concentrándose en mis pezones, pellizcandolos, rotándolos un poco, antes de inclinarse hacia mi, atrapándolos entre sus labios, mordiéndolos, hasta dejarlos en punta. Pequeños gemidos se escapaban de mis labios, no podía evitarlo.
Mis dedos se enredaron en su cabello, atrayendolo más hacia mi cuerpo. Oí el sonido de un cinturón desabrocharse y junto a éste, el sonido del cierre de su pantalón. Aproveché que se había desabrochado los pantalones para internar una de mis manos en su ropa interior, unos boxers blancos.
Podía notar aquel bulto palpitar bajo mi tacto, lo apreté mínimamente y oí un quejido de su parte, me miró encantado y me regaló una líbida sonrisa.
Una vez más, notamos ruído a las afueras de la oficina, aunque, esta vez, una silueta apareció en la puerta.
Nos miramos a los ojos y, en lo que pareció una fracción de segundo, Hoya se colocó su camisa y prendió los botones rápidamente, sentandose pronto en la silla junto al escritorio, empujandome bajo el escritorio de madera.
Oí como abrían la puerta y vi sus pantalones deslizarse cada vez más hacia el suelo.
-Hola Hoya, ¿Donde está Dong Woo?- preguntó Sung Kyu, uno de nuestros amigos, trabajabamos con él a menudo.
-Se ha ido hace unos momentos, ¿Que necesitabas?- preguntó Hoya y aún por debajo de la mesa, asomándome un poco, vi su sonrojado rostro.
Suspiré y miré aquel bulto bajo su ropa interior.
Me pasé la lengua por los labios y luego los mordí, estiré mi mano y con cautela, acaricié la cara interna de sus piernas. El chico dió un respingo y no pude evitar sonreirme.
Tragué saliva y aún de rodillas, abrí sus piernas.
Hoya se apoyó sobre la mesa y tiró su cuerpo hacia delante.
-¿Porqué estan todas las cosas en el piso?- preguntó Sung Kyu.
-Tuve una discusión con Woo, nada serio, me-me ha dejado todo el trabajo a mi- contestó, abriendo mas sus piernas. ¿La razón? Había masajeado con ímpetu su entre pierna.
-Da igual, creo que me puedes ayudar. Necesito...- empezó a decir, hablaba de unos papeles, de unos números, de temas vagos, temas que no me importaban.
Recorrí con mis labios los sitios por los que mis manos habían pasado, me sentía poderoso, me encantaba notarlo estremecerse bajo mi tacto.
Hoya contestó a sus preguntas con un poco de dificultad, puesto a que estaba cada vez más sonrojado. Se lo veía tan adorable de esa forma, tan adorable que quise dar el siguiente paso... Mi lengua se coló por la cara interna de sus muslos hasta llegar a su ropa interior, que, se me hacía cada vez más molesta.
Me colé bajo la tela y, con ímpetu, lamí la piel de aquella zona. El chico pareció derretirse ahí mismo, parecía tartamudear el doble.
Ya, cansado de aquellos boxer, los bajé poco a poco, viendo al fin, lo que cargaba. Tuve que tragar saliva, anonadado. Era grande, y estaba hinchado, bastante hinchado ya. Con las manos temblorosas, me aventuré a tomarlo y  mover ambas manos sobre aquel venoso eje.
-Aghn- lo oí quejarse.
-¿Estas bien?- preguntó Sung Kyu.
-Si, me duele un poco la cabeza- dijo y no pude evitar tomar aquellas palabras en doble sentido.
Continué con el movimiento de mi mano sobre su polla, viendo como abría cada vez más sus piernas, aumentando cada vez el ritmo. Aunque, yo no era de piedra... por ende, me bajé los pantalones con lentitud, cuidando de que nuestro amigo no se percatara de nada.
Cuando al fin estuve libre de presiones, comencé a masturbarme a mi mismo. El placer y la pasión me estaban llevando a lugares que ni yo mismo conocía.
Noté mi mano derecha cada vez más mojada, miré su hinchazón y noté líquido comenzar a salir.
Los dientes y la lengua me cosquillearon, invitándome a probar, a probarlo...
Me acerqué aún más a él, cuidando de no hacer ruido. Con un poco de timidez, pasee mi lengua por su falo y oí respirar de forma agitada. Encantado por su reacción, volví a lamerlo, esta vez, sin detenerme.
Hoya temblaba y le estaba costando hablar dos palabras seguidas.
-¿Quieres que llame a un doctor?- preguntó Sung Kyu, preocupado.
Cuando el chico fué a responder, no fui capaz de resistirlo, engullí su miembro hasta donde me lo permitió mi garganta.
Un fuerte golpe resonó contra madera. Hoya se inclinó en el asiento hacia adelante, yo sonreí y me heché hacia atras.
-Nogh, no es ne-necesaaario- contestó, y lo introducí una vez más en mi boca, succionando. No podía mantener mi boca quieta, mi lengua se movía por si sola.
Aumenté el ritmo poco a poco, masajeando sus pesados testículos, encantado por sus reacciones.
Sung Kyu no paraba de hablar, sin embargo, yo no pensaba detenerme. Succioné con fuerza el glande y noté la voz de Hoya.
-No me siento muy bien, me iré a casa, luego llama a Dong Woo-
-¿Quieres que te acompañe?- preguntó el chico, Hoya negó y el otro dijo: -Esta bien, mejórate-
Y la puerta se cerro, yo me alejé de él y Hoya se levantó, apagó las luces y lentamente bajó el pestillo de la puerta, trancándola.
Salí de mi escondite, mordiendome los labios, saboreandolos.
-¿Donde has aprendido?- preguntó el chico, acercándose.
-¿Lo que?- pregunté, sonriendo, notando sus manos aferrarse a mi cintura.
El chico rió y se abalanzó hacia mis labios, besándolos una vez más, con pasión, con fuerza. Noté sus dígitos bajar por mis caderas, introduciendose al fin en mi ropa interior, tirando de ella, bajandola cada vez más.
-¿Sabes? Una de mis fantasías es hacerlo en esta oficina- susurró sobre mi piel, mientras sus manos se entretenían aferrandose a mi trasero.
-¿Hacerlo sobre la mesa? Uff, si. Me encanta la idea- respondí y él, con una sonrisa, me obligó a apoyar el pecho contra la mesa.
-Bonita vista de tu culo en pompa- comentó y yo me ruboricé.
Lo noté posicionarse detrás de mi, apoyándose por completo contra mi trasero. Movió sus caderas, simulando unos lentos envites, unos muy dulces envites.
Ante la anticipacion, no pude dejar de gemir, notaba su miembro retregarse entre mis glúteos y pronto, noté el sonido de sus dedos ensalivándose. Cuando los creyó suficientemente lubricados, comenzó a adentrarlos en mi interior. Al principio, noté molestia, mucha molestia, hasta que, sus dedos acariciaron un punto dentro de mi, un punto que me hizo delirar.
-Ahh~- gemí, arqueando mi espalda.
Oí su risa y un segundo dedo entró en mi interior, moví mis caderas buscando más contacto. Aquellos dígitos se retorcían en mi interior, no podía respirar con normalidad, jadeaba con parsimonia y ocultaba mi rostro entre mis manos.
Tras un tercer dedo retorciéndose en mi interior, sentí a Hoya romper con sus dientes, el pequeño envoltorio metálico.
-¿Estas listo?- preguntó, apoyando su pecho contra mi espalda, besandome los hombros, mordiendolos apenas.
-Mmhm- respondí, aún con el rostro entre mis manos.
-Mírame- pidió, a modo de susurro.
Tragué saliva y, aún avergonzado, me giré mínimamente a mirarlo.
-Te amo- comentó Hoya, sonriendome.
Me ruboricé como nunca antes y me estiré a besarlo.
-Tambien te amo- respondí y vi esa sonrisa una vez más.
Volvió a erguirse y, tomando su miembro, con la máxima delicadeza, empezó a adentrarse en mi.
Me retorcí, entre el dolor y el placer. ¿Es que existía algo más incómodo y a la vez tan excitante?
Notaba cada centímetro adentrarse cada vez más y más, hasta que se detuvo, completamente en mi interior, quedandose inmovil.
-No quiero hacerte daño- dijo, entrecortado, intentando respirar normalmente.
Tras unos minutos de incomodidad, sin poder contenerme, moví mis caderas, indicandole que estaba listo. Sus manos vagaron por mi espalda hasta llegar a mis hombros. Se retiro y volvió a empujar sus caderas.
-Ah~- gemí y ese fué el primer gemido de tantos venideros.
Me sentía arder, Hoya parecía no tener intenciones de detenerse, sus manos, que, aún tomandome por los hombros, me atraía aun más hacia sus envites. Pronto, una de sus manos me tomó por el cabello, tirando de él.
Se movía con fuerza, con rapidez, con ímpetu.
-Asi, así, más- pedí, entre cortado, sin saber que su próximo envite daría en es punto justo, ese punto que me llevó al limbo mismo.
Mi espalda se arqueó y al siguiente movimiento de su parte, lo recibí con el doble de dicha.
Me sentía cada vez más cerca, estaba a punto de acabar cuando, sentí una de sus calientes manos al rededor de mi falo, moviendose a la misma velocidad de la que él entraba y salía.
-Me... Me voy a correr~- gemí, entre jadeos y gemidos.
-Córrete para mi-
Y fué la gota que rebasó el vaso.
Me vine en su mano como nunca lo había hecho antes, me sentí flotar y tocar el cielo mismo. Notaba mi cuerpo temblar por el inminente placer y, pronto, su caliente esencia se derramó en mi interior.
Sus manos se aferraron a mi y desfalleció sobre mi espalda.
Oí sus entre cortadas respiraciones a mi lado.
Tras unos minutos de descanso, vimos as luces a las afueras de la oficina apagarse, nos miramos, y sonreímos.
Sus ojos oscuros me miraron  de forma graciosa, picara a la vez, sus labios  se movieron  con una mueca  y de ellos solo escuche su voz suave:
-Estoy listo para otra ronda, ¿y tu?-
Me enderecé como pude y me giré, tomandolo por la cintura y atrayéndolo hacia mi.
Hoy en dia, vivimos  juntos, queriendonos cada dia mas.
Sigo guardando la moneda en el cofre, la misma moneda que encontré  el dia que Hoya llego a mi.
Vaya si te cambia la vida una moneda, vaya que cambia la suerte...cambio mi vida y hoy lo amo mas que nunca...

Fin <3

asjdlahjdahsdj Espero que les haya gustado ^^~

Gif Time:


Omma Yaoi~

jueves, 3 de diciembre de 2015

Mini fanfic~ "Por eso Te odio" (V x Fan) Cap. 3

Holaaaaaaaaaaa! Fin del Mini fic, espero que les haya gustado! ~~ 



Título: "Por eso te Odio"
Tipo: Hetero ^^
Duración: 3
Pareja: V x Fan
CAPITULO 3 (Final)
Grupo; BTS ♥

Narras Tu:

           Fruncí el ceño al notar la luz pegarme de frente, abrí apenas un ojo y apenas pude distinguir una silueta.
-Ay Dios, cierra esa cortina Mamá- me quejé, tapándome hasta la cabeza.
Aún sobre las frazadas, un par de manos comenzaron a moverme sin parar.
-Iris, dejame- me quejé y al ver que no cesaban los empujones dije: -Maldita sea, dejame ya. Soy tu hermana no un trapo-
Oí una risa y fué el detonante, esa risa no era de Iris, mi hermana mayor... Esa risa era de la persona por la que daba vueltas en la cama, por la que sonreía al recordar, la razon de mis lágrimas y emoción la noche anterior.
Bajé las frazadas y pestañee un par de veces, intentando aclarar la vista, fué entonces cuando ví su sonrisa.
-¿Que haces aqui?- pregunté, notando mis mejillas calientes.
-Y me dices a mi que soy distraído... Te lo dije anoche, quiero que vengas conmigo a un lugar- respondió.
Me tapé aún más y con un movimiento de cabeza, señalé la puerta.
-Déjame cambiarme...- pedí y él asintió.
-Esta bien, te prepararé algo de desayuno, tu hermana y la señora ya se han ido. Apúrate- sonrió una vez más, antes de dejarme sola en mi recámara.
Sentí mis nervios a flor de piel, tragué saliva y me puse en marcha. Me dí una más que rapida ducha y poniendome unos jeanes y una camisa a cuadros y un par de zapatos planos, salí tras perfumarme y peinarme.
Me encontré con la cocina hecha un desastre. Desde ollas a jabón, pan por doquier, manteca, frutas a medio exprimir, el chico se giró y con la más inocente de las sonrisa mostró sus manos mojadas. Parecía un niño tras hacer desastres.
-¿Ha pasado un huracán aquí?- pregunté, acercádome a él.
Asintió y sonriendose presentó ante mi, jugo de frutas y tostadas.
Me senté en la mesa y bajo su atenta mirada, probé lo preparado. El jugo estaba demasiado dulce y las tostadas tenían de todo, mordí y sonreí. Tenía tanto de él...
-¿Estan buenas?- preguntó.
Ví aquel par de ojos brillosos y tras un suspiro, asentí y él aplaudió feliz.
-¿Crees que seré un buen esposo?- preguntó, dándose aires de victoria.
-Sin desordenar tanto la cocina, claro que si- respondí, terminando la tostada.
Tras dejarlo todo limpio, salimos.
Caminamos por unos minutos hasta llegar a un centro comercial.
-¿Que venimos a hacer?- le pregunté, mirando las vidrieras, los maniquíes, los electrodomésticos y la comida.
-La fiesta de graduación es dentro de dos días y aún no he comprado mi traje- dijo, mirando las tiendas.
-Oh, ya veo...- contesté y miré hacia el suelo, deteniendome poco a poco mientras él seguía caminando.
¿Porqué? ¿Porqué todo me ocurría a mi? ¿No podía haber ido con sus amigos?
-________________- llamó y noté mi piel erizarse, levanté apenas la mirada y él señaló una de las tiendas.
-Entra tu, enseguida te alcanzo- dije y me giré sobre mis talones, dirigiendome a la salida del centro comercial.
Me faltaba el aire... ¿Porqué no había traído a su compañera de baile en vez de a mi?
Me masajee la frente y inhalé y exhalé repetidas veces. Una vez que estuve mas tranquila, volví a entrar, dirigiendome a la tienda que había señalado.
Las paredes estaban llenas de perchas y había algunos maniquíes. Los pisos eran blancos, al igual que las paredes. Era un lugar caro, bastante caro, un lugar en donde nunca encontraría los descuentos a los que estaba acostumbrada.
Caminé entre las góndolas y percheros, paseando mis dedos por las corbatas, camisas y trajes de vestir. Había tambien vestidos, muy bonitos por cierto.
-¿Negro o azul?- preguntó Taehyung a mis espaldas. Me giré y miré las corbatas que me enseñaba.
-Negro- contesté, mirando ambas corbatas- ¿Porqué me has traído?- pregunté.
El chico se sonrió y devolvió la corbata azul a su lugar de origen, contestando:
-Dentro de dos días, me declararé a una chica que me gusta y quisiera alguna opinión femenina para saber que llevar-
Mientras escogía el resto de traje, noté mis piernas temblar, noté una especie de ácido subir por mi garganta. Definitivamente había hecho algo malo en mi vida anterior para recibir tantas bofetadas en esta vida.
-Pues escogiste a la incorrecta, tengo poco sentido de la moda- respondí, tragandome las lágrimas y toda angustia.
-¿Irás a la fiesta, verdad?- preguntó él, mirando los vestidos.
Lo miré un instante y aparté la mirada.
-Probablemente no, no tengo vestido- contesté, haciendo de mis manos un lío. Era mejor decir aquello que decirle que nadie me había invitado...
El se giró sobre sus pies y me encaró.
-Eso se puede solucionar- dijo con una sonrisa, tomó uno de los tantos vestidos que estaban en exposición y me lo tendió -Pruébatelo-
Tomé aquel vestido entre mis manos y miré la etiqueta.
-Es muy caro, no puedo....- dije dándoselo una vez más. Él negó.
-Es un regalo de mi parte, por todo lo que has hecho por mi. Acéptalo o me enojaré- dijo y me empujó a uno de los probadores.
Cerrando la puerta detras de mi, noté mis piernas flaquear y unas inminentes ganas de llorar.
Me puse el vestido y al verme en el reflejo del espejo, me tragué las lágrimas una vez más. Era precioso, delicado y bonito. De falda larga y de hombros descubiertos, me marcaba la cintura y el busto...
Al salir, tomé un par de zapatos de su mismo color y me los coloqué.
Me miré en el espejo, a las afueras del probador. El pelo recogido no me quedaba bien, así que cuando fuí a soltarlo, otras manos lo hicieron por mi. Todo pareció pasar en cámara lenta, me giré sorprendida, mientras me encontraba con la mirada de Taehyung.
El traje lo hacía parecer sacado de una película, tan elegante...
-Te queda muy bien...- comentó sin dejar de mirarme a los ojos.
No fuí capaz de contestar nada, solamente me acomodé el cabello detrás de la oreja.
Me mordí el labio inferior y volví a mirarlo.
-Ahora, ¿irás verdad?- preguntó, refiriendose a la fiesta.
No me quedó de otra que asentir, el se sonrió feliz y volvió a los probadores, para quitarse el traje.
Yo me encerré y me quité el vestido.
Cuando por fin nos fuimos con nuestras compras, recorrimos el centro comercial de arriba hacia abajo, pero, por más de que me mostraba alegre, realmente sentía mi corazón quebrarse poco a poco.
Al llegar a casa, se despidió de mi con un abrazo que yo misma rompí con la excusa de “Estoy cansada, dentro de dos días nos veremos” y dejando una sonrisa, él se marcho.
Las horas parecían pasar volando y no quería que llegase ese día... Sin embargo, el tiempo no se detuvo.
-Estas preciosa- comentó mi madre, tomandome fotos, yo apenas sonreí. Mi madre pareció percatarse de ello... -¿Estas bien?- preguntó.
La miré a los ojos y intenté sonreir, quebrandome pronto.
Tanto ella como mi hermana se acercaron, preocupadas.
-No se que hacer- dije entre lágrimas.
-¿Es por ese chico verdad?- preguntó mi hermana, frunciendo el ceño.
-¿Como lo sabes?- pregunté.
-Eres mi hermana despues de todo. ¿Te ha hecho daño?-
Negué y miré hacia el suelo.
-Me enamoré de él, y a él le gusta otra chica, hoy se le declarará- comenté.
Mi hermana y madre se miraron y luego me miraron a mi.
-Así es el amor, se gana y se pierde. No has hecho nada malo, él tampoco tiene la culpa, las cosas simplemente se dieron así...- dijo mi madre, abrazándome.
Asentí y respondí:
-Aún así, duele- Cuando mi madre se alejó, mi hermana me corrigió el maquillaje:
-Siempre puedes contármelo todo, siempre-
-Lo sé- contesté y las abracé a ambas antes de mirarme al espejo.
Suspiré y tomé una pequeña cartera a juego con el vestido, me despedí en la puerta de casa y las saludé a ambas.
Tomé un taxi y bajé en el colegio...
Todo estaba iluminado, había música y una larga pasarela. Le pagué al conductor y bajé, tomándome la falda del largo vestido. Entré al colegio, hecha un manojo de nervios...
La gente se reunía en grupos, algunos me miraron y rieron, poco me importó, lo unico que buscaba era la sonrisa de aquel chico y, pronto la encontré, le dió su copa a uno de sus amigos y se acercó a mi...
-Me alegra mucho que estes aqui- dijo él.
-Una promesa es una promesa- respondí, y noté una vez más algo romperse en mi interior.
Pronto, entre el murmullo de la gente, apareció un rostro conocido.
-Te negaste a ser mi pareja esta noche, por... ella- comentó la chica que se sentaba en el fondo de la clase.
Taehyung la miró y luego me miró a mi, diciendome:
-Lamento que tengas que pasar por esto-
-No, no hay problema- contesté.
-O sea, Hello, mira ese vestido, es horrible. Parece una muñeca barata- dijo la chica, causando la risa de todos en el lugar.
Podía meterse conmigo, pero, no con el vestido. Era un regalo suyo... Fué la gota que rebasó el vaso.
Me acerqué a Jin, quien sostenía la copa de Tae, y, con toda la elegancia que fuí capaz de mostrar, le tiré el ponche en la cara.
-Pareceré una muñeca barata, pero al menos me gradúo esta noche, guapa. Y lo hice sin tener que pagar nada a nadie, ni tener que dejar mi dignidad de lado para ser popular. No lo necesito. Ten una linda noche- agregué, y, tomandome el vestido, subí las escaleras, notando la adrenalina correrme por las venas.
¿Que demonios habia hecho? ¡¿En que momento se me ocurrió hacer algo asi?!
Al llegar a la azotea, levanté los brazos al cielo y respiré hondo, buscando tranquilizarme de alguna manera.
-Aquí estabas- oí la voz de alguien a mis espaldas. Al girarme, ví a Taehyung intentando recuperar el aliento.
-Lo siento, no se que me ha pasado- comenté tomandome la frente.
-¿De que hablas? ¡Has estado genial! Desde que llegué me ha estado molestando- rió él, acercándose a mi.
Reí con él, al volver a mirarlo a los ojos, noté ese brillo infantil que tanto me atraía...
-¿Vino?- pregunté.
-¿Quien?-
-La chica a la que te le ibas a declarar- contesté, acomodandome el cabello una vez más.
No me importaba, o en realidad si, lo unico que esperaba era su felicidad, aún si esa chica no era yo.
-Si, vino- contestó y pronto me sonrió.
-¿Llegué muy tarde para ver la escena romántica?- pregunté nerviosa por saber quien era esa chica.
-Llegaste justo a tiempo- sonrió -Verás, había una chica en nuestra clase que, desde el comienzo de clases no he dejado de mirarla... - comenzó a decir.
Hice de mis manos un par de puños, aferrandolas al vestido, volví a mirarlo, a los ojos.
-Es callada, humilde, dulce, autoritaria pero aún así, la quiero...- continuó, antes de dar un paso, acercándose cada vez más.
Tuve que estirar el cuello hacia atras para continuar mirandolo.
-La quiero demasiado- Sonrió nervioso -No puedo describir lo que sentí cuando al fin pude hablarle, ni lo que sentí cuando tomé su mano... Extrañamente era mi vecina y tambien, la única persona capaz de soportar mis momentos infantiles-
No supe la razón, o, tal vez si. Los ojos se me llenaron de lágrimas, me mordí el labio inferior y agaché la mirada.
-Y esa chica está parada frente a mi ahora-
Volví a mirarlo a los ojos. ¿Todo ese tiempo me había amargado en vano?
¡¿Que se creía?!
Cuando fué a tomar mis manos, puse el indice frente a él.
-¿Tienes al menos una mínima idea de todo lo que he sufrido este tiempo para que me termines diciendo esto?- pregunté, a punto de largarme a llorar como una niña pequeña.
El rió y me miró lleno de ternura.
-Te odio- dije y su expresión cambió.
-¿Porqué?-
-Me has hecho sufrir, me has hecho enamorarme de ti como una tonta, me atontas y no haces nada al respecto... Por eso te odio. Me has hecho una dependiente de ti, todo el tiempo. No quiero separarme de ti jamás, por eso te odio, ¿aún no te ha quedado claro?- pregunté, notando las lágrimas resbalar por mis mejillas.
Tae me miró a los ojos y, sosteniendo mi rostro entre sus suaves manos, se acercó a mi, besándome en los labios. Cerré los ojos, disfrutando de lo que había estado esperando por meses, simplemente un mínimo roce, un roce que me hizo ver las estrellas...
Cuando se alejó de mi, me sonrió, secando mis lágrimas.
Yo me quedé en silencio, sin mirarlo si quiera.
Al mirar hacia el cielo nocturno, aproveché ese instante a tirar de su corbata y besarlo en los labios una vez más, esta vez, como castigo, el más dulce de los castigos.

Fin <3

Espero que les haya gustado!!

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Mila ^^~

martes, 1 de diciembre de 2015

Mini fanfic~ "Por eso Te odio" (V x Fan) Cap. 2

Holaaaaa!!


Título: "Por eso te Odio"
Tipo: Hetero ^^
Duración: 3
Pareja: V x Fan
CAPITULO 2
Grupo; BTS ♥

Narras Tu:

          Tras darme mi ducha matutina y secarme el pelo, me lavé los dientes y, aún en pijamas, me dirigí a la cocina para hacer mi desayuno. Bostecé con ganas, podía escuchar los rápidos pasos de mi hermana en su recámara, aprontándose para ir su trabajo.
Tomé algunas tostadas, mermelada y yogur, dirigiéndome a la mesa. Pronto, tomando mis cuadernos, volví al comedor y mientras desayunaba, estudiaba.
Cuando estuve a punto de disfrutar de mis tostadas, el timbre sonó.
-¡Voy!- dije y con pasos ligeros me dirigí a la puerta. Giré el pestillo y abrí.
Al levantar la mirada, ese par de ojos brillosos y marrones me miraban con diversión, formó una gran sonrisa en su rostro y me miró de arriba hacia abajo.
-Hola, buenos días. ¿Has dormido bien?- preguntó, parecía un niño.
-Si... ¿Que haces aqui?- pregunté.
-Vine a buscarte para ir al colegio, quiero preguntarte algo sobre matemáticas- respondió, sonriendo una vez más.
Noté los pasos rápidos de alguien acercarse, me giré y me encontré con la desorbitada mirada de mi hermana mayor.
-Hola...- dijo, y luego me miró, anonadada -Tu debes ser el amigo de ______________, es un gusto, soy su hermana mayor- se dirigió al chico con una sonrisa.
Taehyung le sonrió nervioso, y me volvió a mirar a los ojos, lo dejé pasar a casa. El chico miraba todo con inquietud y curiosidad, se detuvo en las fotos familiares...
-Mamá tenía razón... es guapo- me comentó mi hermana por lo bajo.
La miré y empujé mínimamente. Ella rió y pidiendo disculpas, se retiró a su recámara, dejándome sola una vez más con aquel chico.
-¿Esta eras tu?- preguntó, señalando un porta retratos sobre una encimera.
Me acerqué y miré la foto, llenándome de vergüenza, noté mis mejillas arder.
En la foto estaba sentada en el pasto, con un vestido rosa muy pálido. Era apenas una bebé.
Asentí, aún sonrojada y tosiendo incómoda, dije:
-Sientate, en unos minutos vuelvo, debo cambiarme-
El chico asintió y se sentó frente a mi banca vacía.
Al volver a mi recámara, me cambié con rapidez, me delinee los ojos apenas y planché mi cabello, tomé algo de perfume y cuando estuve a punto de ponérmelo, me regañé a mi misma. ¿Que estaba haciendo? ¿Porque me estaba arreglando tanto?
“¿Que está ocurriendo conmigo?” me pregunté antes de colocarme solo un poco de perfume.
Al volver a la mesa, me encontré con mi desayuno a medio comer... ¡Solo quedaba una tostada mordida de tres! Miré al chico y suspiré, buscando tranquilidad y paciencia en el algún rincón de mi ser. El se sonrió y me tendió mis cuadernos, yo los tomé y lo miré a los ojos. ¿Porqué me ponía tan nerviosa?
-¿Nos vamos?- preguntó.
Asentí y guardé mis cuadernos en mi mochila.
-Ya me voy~- dije cuando estuve en la puerta de casa.
-Esta bien, ten un buen día- respondió mi hermana.
-Tu igual- contesté y junto a Taehyung, caminamos hacia el ascensor.
De camino al colegio, él no paró de cantar, tararear canciones, parecía un loco por las calles de la ciudad a las siete de la mañana, por instantes, sin querer, su mirada se cruzaba con la mía...
-Cuéntame de ti...- pidió.
-¿Que quieres que te diga?- pregunté, sin dejar de mirarlo.
-Lo que sea, tu edad, tu cumpleaños, tu comida favorita, cosas así. ¿De donde eres?- preguntó al fin.
-Soy de ________________ (Tu país)- comencé a responder a su mar de preguntas...
Me sentía extraña y, esa sensación duró mucho, mucho tiempo más. Nos hicimos cercanos, tanto como si realmente nos conociéramos desde el jardín de infantes.
Cada día que pasaba, se hacía cada vez más difícil controlarme, sin embargo, aún no entendiendo mis sentimientos, lo trataba de igual forma, siempre un poco arisca, siempre con tranquilidad...
Taehyung era un chico al cual se le debía paciencia, era tan, extrovertido que al momento de entablar una conversación seria, divagaba en cualquier cosa... Pero, eso era lo que más me gustaba de su actitud. Cuando realmente estaba serio, era un chico de lo más correcto.
Cuando estabamos en la soledad de nuestro salón de clases, después de turno, dejaba al chico infantil que se reunía con sus amigos, Jung Kook y Jin, pasando a un chico inquieto, pero, igualmente atento a mis palabras.
En los momentos en los que se concentraba haciendo ejercicios de cálculo, me quedaba colgada mirando su perfil, él no parecía percatarse, pero, yo no podía dejar de mirarlo.
Cuando sonreía, sus lunares, su cabello, cuando estaba callado, cuando bromeaba con sus amigos... Tan solo fueron un par las veces en las que me atrapó mirándolo.
-¿Que ocurre?- preguntaba siempre.
-Nada- respondía por mi parte y me fijaba una vez más en los cuadernos.
Las cosas cambiaron durante las últimas semanas de clases, los proyectos, presentaciones y exámenes nos ahogaban de sobre manera, aunque, los profesores no paraban de alagar a Tae por su evolución en el transcurso del año. El venía corriendo hacia mi y me mostraba los resultados.
Sonreia de lo más feliz y le mostraba a sus amigos. Aunque, en los momentos que estábamos solos, bromeaba y se abría mucho más que en clases.
Confiaba en él, y, el parecía confiar en mi...
Mientras que mi corazón latía con desespero a cada roce accidental de manos cuando caminabamos, en cada momento en el que bromeaba conmigo y en cada mirada suya.
Pronto, un anuncio llegó al colegio. Los últimos grados tendrían una fiesta de graduación.
-Inviten a alguien, deberán venir con parejas y con trajes de gala- dijo la directora.
En la clase todos hablaron a la vez, con desesperación algunos, con alegría otros y con desgano algunos pocos.
A mi derecha sentí el murmullo de lo chicos, sin embargo, Taehyung no se escuchaba...
-¡Oye Tae!- gritó una de las chicas del fondo. Me giré mínimamente y la miré. Se trataba de la típica chica popular que, todo lo que veía y deseaba, lo conseguía.
El chico se giró.
-Espero una invitación de tu parte, o ¿prefieres que yo te invite a ti?- preguntó la esbelta chica, causando bullicio en el salón.
Taehyung le sonrió cortés y contestó:
-Lo siento, pero ya tengo a alguien más con quien ir-
Lo miré un instante de reojo mientras el continuaba conversando con sus amigos.
La chica del fondo de la clase, con el orgullo herido no volvió a hablar...
Hice como si nada de aquello mi importase... “De todas formas, no tienes con quien ir” pensé y comencé adelantar las tareas de las siguientes materias, mientras en mi cabeza pasaban cientos de imagenes, en todas, él.
“Estúpido Kim Tae Hyung” me dije a mi misma, llena de rabia.

Fin Cap. 2 <3

fdgfsdssdsdfdghfhjghkjhkjg ^^~

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Mila ^^~


lunes, 30 de noviembre de 2015

Mini fanfic~ "Por eso Te odio" (V x Fan) Cap. 1

LJASHDKJASHDK HOLA!



Título: "Por eso te Odio"
Tipo: Hetero ^^
Duración: 3
Pareja: V x Fan
CAPITULO 1
Grupo; BTS ♥

Narras Tu:

          Me acomodé una vez más en mi banca luego de entrar del receso... Guardé mi lata de refresco sin abrir aún en mi mochila. Aquel día de primavera el clima se había tornado similar al de un día de Otoño.
Me mojé los labios y miré al resto de la clase entrar. Las chicas del fondo que conversaban a toda hora, los chicos que se sentaban frente a mi, hablaban solamente de videojuegos... el resto de la clase pasaba tan desapercibida como yo, menos otro pequeño grupo de tres chicos, se sentaban a una distancia de dos bancas, a mi derecha. Dos chicos con altas calificaciones y el tercero, el más inquieto del salón.
Saqué mis cuadernos de mi mochila y los dejé sobre la mesa.
Cuando la clase comenzó, el murmullo de la clase no cesaba, el profesor levantó la voz un instante y miró a toda la clase, se quedaron casi todos en silencio... casi...
-¡Kim Tae Hyung!- llamó la atención al chico inquieto de la clase, quien no paraba de reir y hacer bromas.
-¿Que?- preguntó él, con una sonrisa.
El profesor suspiró resignado a más no poder...
-¿Y luego preguntas porqué tus calificaciones son tan bajas?- negó el profesor y se cruzó de brazos -¿Porqué no te comportas un poco más como _______________?-
Abrí los ojos en demasía, y miré al chico por un instante.
Taehyung me miró y con una sonrisa, pese al murmullo de la clase, tomó sus cosas y se sentó en la banca a mi lado.
Lo miré un momento y al sentir su mirada sobre mi, no pude evitar ruborizarme. Miré al profesor y tragué saliva, demasiado nerviosa.
-¿Porqué no comienzan a trabajar juntos? A partir de hoy, ________________, serás la tutora de Taehyung, hasta finde año- dijo el profesor.
-Si, serás mi tutora- dijo el chico a mi lado.
-Pero...- intenté quejarme.
-Sin peros, ahora, continuemos con lo que estábamos- sonrió el profesor, continuando con la lección.
Suspiré resignada y furiosa. ¿Porqué? ¿Porqué tenía que ser la tutora de alguien tan problemático?
Me masajee la frente y noté un lapicero picarme la mejilla. Miré hacia la derecha y me encontré con la sonrisa del chico.
-Prometo no molestarte mucho, o haré lo posible...- sonrió antes de comenzar a copiar todo lo que ponían en la pizarra.
“Tierra trágame, por favor” pensé y continué copiando.
Cuando el timbre de salida sonó, tomé mi cosas y cuando estuve a punto de irme, noté una mano tomar mi muñeca. Me giré y miré al chico, quien dibujó una gran sonrisa en sus labios.
-Recuerda que me debes enseñar- comentó y sonrió abiertamente.
-¿Porqué tendría que hacerlo? Ni siquiera te conozco- respondí y el se paró tambien.
-Soy tu compañero de clases. Ahora que sabes quien soy, enséñame- contestó.
Abrí los ojos y fruncí el ceño de sobre manera.
-Es una broma, ¿Verdad?- pregunté, cruzándome de brazos.
El negó y se sonrió una vez más.
-Si me ayudas, prometo no molestarte en ningun momento- se mordió el labio inferior y tomó mis manos juntas.
Lo miré a los ojos, ese par de ojos llenos de brillo, marrones y suplicantes...
Dejé salir todo el aire de mis pulmones y mirandolo a los ojos, terminé asintiendo.
-SOLO, si prometes que no me molestarás cuando esté estudiando, ¿Entendido? Puedes preguntarme cualquier cosa, pero trabaja duro o no te ayudaré- lo señalé con el índice.
Taehyung respondió con una enorme sonrisa y un impulsivo abrazo. Me apretó contra su pecho en un cálido abrazo.
Ese chico era demasiado impulsivo, inquieto y a la vez, totalmente adorable. Al separarse de mi miré hacia otro sitio para que no se percatara de lo sonrojada que estaba.
Volví a acomodarme en mi banca y tomé los cuadernos de matemáticas, Taehyung se sentó aún más a mi lado. No tomó sus cuadernos ni lapiceros, solo apoyó una mano sobre la mesa y apoyó su mejilla derecha sobre la palma de su mano.
Comencé a explicarle paso por paso todo lo que habían dado en la clase, el no se movía.
Pasados más de veinte minutos, lo miré para ver si estaba prestandome atención.
Como por arte de magia, desvió a mirada hacia las hojas de la cuadernola y asintió, pasando su mirada una vez más hacia mi.
-¿Has entendido?- pregunté, un poco incómoda por su mirada.
Asintió una vez más.
“No le creo nada...” pensé y le tendí mi cuaderno.
-Si has entendido, haz el ejercicio 23 de la página dos- dije y le dí mi lapiz.
El chico miró el libro y mi cuaderno y apretó los labios...
Se acomodó la garganta y abrió el libro, miró todas las hojas... Esta vez fuí yo quien lo miró apoyando mi mentón sobre mi mano, expectante a que hiciera algo en el cuaderno.
Pasados cinco minutos, el chico se giró hacia mi y apretó los labios apenado.
-¿No estabas atendiendo, verdad?- pregunté y él negó. Me masajee la cien y empecé una vez más, esta vez más lento, esperando a que él preguntara cada pequeño detalle que no entendía.
Cuando quise darme cuenta, el sol ya había caído. Miré la hora en mi celular y me levanté de golpe.
-¿Que ocurre?- preguntó Taehyung.
-Cuando llegue a casa, mi madre me matará- me lamenté y comencé a juntar mis pertenencias.
El chico se fijó en la hora en su celular y recogió su mochila.
-No te dirá nada si se lo explico... creo...- dijo y, con seriedad, tomó mi mano con firmeza.
Me llevó consigo con rapidez, no pensaba detenerse. Las puertas del colegio estaban cerradas por lo que, tuvimos que trepar por las rejas. Traté en todo momento en que mi falda no se levantara en lo más mínimo. Al lograr pasar las rejas, pude respirar por unos segundos antes de que su mano tomara la mia una vez más.
Corrimos por las calles hasta llegar a mi casa.
-¿Como sabes que vivo aqui?- le pregunté en la puerta del edificio.
Él no respondió, solamente entramos en silencio en el ascensor.
En aquel pequeño recinto metálico, parecía faltar el aire, aunque... su mano tibia aún sostenía la mía, no pude evitar mirar su espalda. Era alto, delgado, de cabello oscuro y desordenado... Debía admitirlo... era guapo, demasiado atrayente.
Me acomodé el cabello, suspirando. ¿Porqué me invadían unas enormes ganas de abrazarlo?
Era problemático pero... problemáticamente adorable.
Al llegar al piso correspondiente, aún tomando mi mano, caminamos por el largo pasillo, deteniendonos en mi hogar.
El chico tocó timbre y pronto la puerta se abrió.
Mi madre lo miró y se secó las manos con su delantal, miró a Taehyung y luego me miró a mi.
-Señora, lamento mucho que su hija haya llegado tan tarde, es mi culpa, lo lamento- hizo una reverencia y volvió a erguirse.
Mi madre me miró y frunció el ceño.
-_________________ es mi tutora, el profesor lo pidió... Prometo que esto no volverá a ocurrir- dijo una vez más, y, aunque parecía serio y seguro de sí mismo, sus manos temblaban.
Me ruboricé una vez más y miré a mi madre un instante ante de apartar la mirada, ¿Había algo más vergonzoso?
-Deja de disculparte, la próxima vez avisen. Y tú, ¿No piensas presentarlo, ___________________?- dijo mi madre.
Asentí y con una nerviosa sonrisa en el rostro y finalmente, recuperé el habla.
-El es Kim Taehyung, está en mi clase. El profesor creyó que era buena que lo ayudara a estudiar. Hoy se nos ha pasado la hora sin darnos cuenta. Lo siento- me expliqué.
La mujer sonrió y asintió, convencida.
-¿Quieres pasar, Taehyung?- preguntó, esta vez, en un tono extrañamente cariñoso.
-No, no es necesario, pero gracias por su cordialidad. Mis hermanos deben estar preocupados por mi...- dijo con una nerviosa sonrisa.
-Esta bien, cuando quieras ven a estudiar, no me molesta. Un gusto conocerte- Se despidió mi madre, no sin antes sonreirme y guiñarme un ojo.
Al dejarnos a solas a las afueras del departamento, los dedos de el chico a mi lado, se entrelazaron con los míos. Me mordí el labio inferior y haciendo fuerza de voluntad, lo miré a los ojos, notando su mano alejarse de la mía.
-Parece no haberse enojado- dijo Tae, sonriendo y rascándose la cabeza.
-Eso parece... Gracias, por explicarle todo...- dije, como pude, con la boca seca.
¿Porqué estaba tan nerviosa?
-Entonces... mañana, ¿Estudiaremos juntos tambien?- preguntó, entusiasmado de pronto.
-Claro, pero procura poner atención y estudiar con esfuerzo, ¿Esta bien?-
-Lo prometo- se sonrió, sin dejar de mirarme a los ojos.
-Esta bien... entonces... ve a casa, nos vemos mañana- dije, sin sentir esas palabras de verdad.
-Nos vemos...- sonrió, alejandose con tranquilidad y lentitud.
Lo ví machar y, cuando realmente desapareció, noté un extraño vacío.
¿Que diablo me pasa? No hablamos en todo el semestre y un día como cualquier otro me habla y ¡BOOM! ¿Todo cambia?. “No, me niego a que sea asi. Es un chico guapo y adorable, nada más, no me provoca nada. Nada...” me dije a mi misma y entré a casa.
Dejé mis cosas en mi habitación y al volver, me encontré con mi hermana mayor y mi madre, a punto de cenar.
-Lamento la demora- dije, ocupando mi lugar en la mesa tras lavarme las manos.
-No importa, es un chico guapo- dijo mi madre, con una cómplice sonrisa.
-¿Chico? ¿Trajo un chico? ¿Es tu novio? ¡Awww, al fin mi hermana tiene novio!- dijo mi hermana entre risas.
-¡Tu cállate! Es solo un compañero de clase, nada más- respondí, mirando a mi hermana con rabia.
-Claaaro, por eso te tomaba la mano- comentó mi madre.
-¿De verdad? ¡Mi hermana va a dejar de ser una monja! ¡Al fin!- bromeó mi hermana.
-¡Callate ya!- rezongué, a punto de dejarle la mesa de sombrero.
Cuando terminamos de cenar, me dirigí a mi recámara y, tras una tranquilizante ducha, me puse mi pijama favorito y me acosté, no si antes pensar en la mirada de aquel chico... aquel revoltoso chico...

Fin CAP 1!

KLASJDJSHDASHDKJASHDKJA


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Mila ^^~

sábado, 28 de noviembre de 2015

Fanfic!~ "En mi Eternidad" (Donghae x Fan)~ Cap. 49

Holaaaa! Buen Sabado!!




Título: "En mi Eternidad"
Duración: ?
Episodio: 49
Pareja: Donghae x Fan
Apariciones: Lo verán a lo largo de la historia, aparecerán algunos nombres conocidos ^^
¡ADVERTENCIA! Se verán escenas violentas y lenguaje explicito.

Narras tu:

          Cuando apenas se detuvo el taxi, noté mi celular sonar, lo dejé pasar, cuando recogí mi maleta, el celular no dejaba de sonar. De mala gana lo saqué de mi bolsillo y miré la pantalla.
¿Como no iba a sonar si todos me estaban llamando? ¡Tenia cincuenta y tres llamadas perdidas e incontables mensajes de voz!
Negué y suspiré buscando paciencia en algun rincón de mi ser.
Abrí los mensajes de voz y me puse el celular al oído:
-Amor, cuando llegues llámame- pidió Hae, se lo notaba preocupado. Abrí otro... -Aún no entiendo porqué te has marchado sola, a veces no te comprendo- Y el siguiente -Amor, ¿ya llegaste? Comienzo a preocuparme- Con una sonrisa dibujada en mi rostro  abrí el siguiente -¿Donde estas? ¿Ni siquiera piensas en que me estoy preocupando por ti? Desconsiderada- Y el que le seguía -¿Porqué eres así? ¡Contesta de una maldita vez!- Miré mi celular y arquee una ceja al notar un nuevo mensaje de voz entrar en ese preciso instante, como por arte de magia, atendí sin que se percatara.
-¿Me odias acaso? ¿Porque me haces esto? Me preocupo por ti y nisiquiera pareces pensar en mi. Eres cruel, muy cruel. Siempre te cuento mis problemas y tu jamas me cuentas los tuyos. ¿Serás así todo el tiempo en el que estemos juntos? Creí que me querías...- dijo con la voz rasposa y llena de sentimientos.
-No, no seré así todo el tiempo. Simplemente, he tenido que venir sola, cuando regrese te lo contaré todo- contesté cruzandome de brazos antes de continuar -Así que soy una desconsiderada, cruel e incomprendida, ¿Eh?-
-Emm... amor...- respondió, tragando saliva -No creí que fueras a contestar-
-Pues si, contesté. ¿Algo más de lo que me quieras llamar?- pregunté, fingiendo enojo, pagandole al taxista.
-No, no, lo siento- dijo y dibuje una pequeña sonrisa en mi rostro -¿En donde estas? Es bastante ruidoso-
Miré a mi alrededor y noté una feria, caminé colocándome mi valija al hombro. Necesitaba encontrar un hotel.
-Brasil, estoy en Brasil. Dame cinco minutos, no cuelgues- respondí, comenzando a caminar hacia el primer hotel que apareció en mi campo visual, Maracujá City Resort. Apenas me inscribí en el hotel, continué mi charla con Donghae. -¿Como están las cosas por ahí?-
-Ni lo preguntes, Siwon se ha peleado hoy con Hangeng en pleno vuelo. Los guardias del  aereopuerto los tuvieron retenidos por horas- se quejó Hae.
-Creí que Jung Soo podría con ello...- dije y me masajee las cienes.
-Creo que ni siquiera tu podrías con ellos, las cosas parecen ir de mal en peor. ¿En que parte de Brasil estas?-
-No voy a decir nada, no quiero que aparezcas aquí de sorpresa- me quejé, caminando por los pasillos del hotel, buscando mi habitación.
-Pero...- comenzó a decir y lo interrumpí.
-Pero nada, Hae, necesito hacer esto sola. Cuando regrese te lo contaré todo, confía en mi, ¿Si?- pedí, abriendo la puerta de mi habitación.
Oí un suspiro del otro lado de la linea y noté mi corazón dar un brinco.
-Esta bien... Cuidate mucho- pidió.
-Lo haré, cuidate tambien. Cuando menos te lo esperes estaré allí, contigo...-
-Espero que así sea-
-¿Hae?-
-Dime- contestó, y tras respirar hondo, lo dije al fin...
-Te amo-
Oí una pequeña risa y su voz:
-Tambien te amo, mandona-

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Tras pasar un día en el hotel, amanecí al día siguiente llena de energías, ya era tiempo de comenzar... Vestida con unos jeanes, una camiseta de tirantes y una camisa por encima, unas botas altas tipo guerrilla y un pequeño morral, partí hacia el estacionamiento del hotel.
Habia alquilado por setenta y dos horas, una pequeña camioneta, clasica y cómoda para que me llevase a donde quisiere.
Partí rumbo a Leticia, una de las tres ciudades amazonicas del país.
Por la carretera me sentía bien, como si realmente conociera el lugar, algo que se me hizo realmente extraño, respiré hondo y suspiré rápidamente, ¿Porqué sentía tanta nostalgia?
En cuanto llegué a la ciudad, bajé todas mis pertenencias y dejé el coche aparcado en algun lugar. Caminé con parsimonia por la ciudad, encontrando al fin mi destino...
Un hombre se giró hacia mi y se acercó rápidamente.
-Buenos días, ¿En que puedo ayudarla?- preguntó.
-Buenos días, quisiera que me llevara a la selva amazonica- le pedí.
-Esta bien, suba a la barca- dijo el hombre.
Le dí la paga correspondiente y me subí a la barca.
-¿De donde es?- preguntó, al empezar a remar.
Miré el agua bajo nosotros, agua que no auguraba nada bueno...
-De Bretaña- contesté, mirando la ciudad alejarse cada vez más.
-¿Y desde allá ha venido para conocer Brasil?- preguntó una vez más.
La curiosidad de las peronas me estaba poniendo un poco nerviosa...
-Solo he venido a buscar algo- contesté con una incómoda sonrisa. Rebusqué en mi morral una de las pastillas para poder sobrellevar el sol, me coloqué repelente de insectos.
Mientras que el hombre hablaba sobre la historia del lugar, yo me maravillaba de los paisajes y de los animales del lugar. Asentí con la cabeza para darle la ciega razón al hombre.
-Llegamos- dijo, dejando el bote a las orillas de la selva -Deme un segundo que amarro el bote a algun lugar-
-No es necesario, deseo continuar sola- dije con una sonrisa.
-¿Que? Usted esta demente. ¿Sabe la cantidad de especies peligrosas que hay ahi dentro? Puede morir, ¿Lo sabe, verdad?- respondió
-Si, lo sé, aún así quiero ir sola, así que por favor, regrese. Yo estaré bien- contesté, buscando convencerle de la manera más civilizada posible.
-No voy a dejarla ir sola- insistió el hombre y fué la gota que rebasó el vaso.
Lo miré a los ojos y tras un suspiro de mi parte, me metí en su cabeza.
-Se irá por donde vino sin rechistar, es una orden- dije y el hombre asintió, como si fuese un zombie.
En cuanto la barca se marcho, miré el paisaje del cielo inmensamente azul y el agua unirse en el horizonte antes de adentrarme en el Amazonas.
Los árboles eran inmensos, parecían ir mucho más allá del cielo y las nubes, que, apenas se veían desde abajo. Si se cerraban los ojos, los sonidos de las aves, chicharras y demás animales construían un concierto de lo más natural. El aire olía a tierra y humedad, pero sobre todo, era el aire más puro que había respirado jamas.
Con cuidado de donde pisar, continué caminando, saltando por encima de las raíces de los árboles, fijandome en todo a mi alrededor.
Sin embargo, no era todo color de rosas...
Al pisar las raíces de los arboles se tenía que tener cuidado, puesto que no se distinguía bien una cosa de la otra. Lo que podía ser madera, podía ser una gigantesca Anaconda, o, peor aún, un inmenso cocodrilo.
Fué en el instante en el que ví una Anaconda pasearse a mi alrededor, en el que tomé la decisión de volar entre los arboles.
Desde las alturas, el concierto era el mismo, pero con otros protagonistas... las aves y los monos, quienes, asustados me miraban y se escondían.
Continué sin rumbo alguno, hasta que, oí voces. Hablaban en dialectos extraños... Miré hacia abajo y, apoyandome en una de las tantas ramas de los árboles, descubrí nativos del lugar caminando por los al rededores. No entendía lo que decían, pero parecían haberme escuchado.
Al llegar al centro de la selva, una pequeña llanura entre las torcidas copas de los árboles, formaban una inmensa cúpula por los cielos, allí me detuve...
Me paré en el centro de aquella llanura y miré hacia arriba, respirando hondo.
¿Que era esa sensación en mi pecho? ¿Que me estaba pasando?
-Al fin llegas- oí una voz y, al levantar la vista, me encontre con la joven de pelo negro y ojos oscuros. Se miró las uñas y se sonrió.
-Siento la tardanza- dije, cruzandome de brazos -¿Que es lo que querías decirme?-
Uror se sonrió y con elegancia, se acercó a mi y sin vacilar, tomó mis manos juntas...
Pronto, al ver a mi alrededor, noté todo tornarse más brillante.
-La paciencia es la clave de todo, tranquilízate- dijo, moviendo los labios, aunque su voz parecía no ser suya.
Me mordí el labio inferior, magullado por tanto nervio y cerré los ojos, esperando de que todos mis nervios se disiparan.
Tras unos segundos, sus manos apretaron las mías y abrí los ojos, encontrandome una vez más con el paisaje verde del Amazonas.
Uror comenzó a caminar, pronto de giró y con un movimiento de cabeza la segui.
Caminó con elegancia frente a mi, y, cuando creí que no se detendría, desde atras de uno de los altos arboles, arqueó una ceja y me miró. Miré hacia el frente y me encontré con una joven, una joven... bastante parecida la mujer que había visto en mis visiones.
-¿Quien es ella?- pregunté, hipnotizada, mirando a aquella mujer que recogía flores.
Tenía el pelo larguísimo, ondulado y oscuro. Tenía la nariz perfecta y los pómulos igualmente delicados. El vestido blanco la hacía resaltar más, pero, el colgante me resultaba extraño.
-Su nombre era Zeffa, fué una de las primeras nativas de esta región- contestó la Valkyria cruzándose de brazos.
-¿Que significa?-
-Rosa- contestó y continuó- ¿Te planteo su historia como la de una princesa o que?-
-Da igual, solo cuentame...- pedí sin dejar de mirar a la mujer.
-Esta bien...- se sonrio-...
>>Eran altas horas de la noche, sin embargo aquella chica de ojos castaños aún continuó caminando por las pocas llanuras de su pequeño pueblo, entre los árboles altísimos del lugar. Aquella chica amaba las rosas, cualquier flor que le pareciere única y inocente, como ella.
Su nombre era Zeffa, y, en aquel entonces tenía solo diecisiete años... Era la hija del lider del grupo, algo así como una princesa, y, por ser mujer, era la primera a la que iban a ofrendar a los dioses.
Solamente salía por las noches a observar la luna y maravillarse con la bondad de su entorno natural.
Sin embargo, aquella noche, su soledad fué interrumpida. 
A sus espaldas oyó la hierba sonar. Se giró enseguida y al ver la procedencia del ruido, se levantó más que corriendo, alejandose.
-No te haré daño- dijo él. 
Un hombre de ojos castaños la miraba con ternura, como si se tratara de la más delicada de las flores, y, si, así era. El cabello negro del hombre se agitaba por la brisa nocturna.
-¿Quien es usted y que hace aqui?- preguntó Zeffa, mirando al hombre con una mezcla de temor y sospecha.
-Solamente vine a ver el paisaje- contestó él, y, pasando a su lado, se concentró en mirar el horizonte.
Zeffa, aún a la distancia, miró la silueta del hombre. Tenía la espalda ancha y una pequeña cintura, tenía los brazos fornidos y se paraba con elegancia... Aunque vestía de negro, parecía ser su opuesto, todo lo opuesto a lo que ella podía ser, aún así, la curiosidad fué más fuerte que ella y, parandose a su lado, conversaron por lo bajo.
Tras el pasaje del tiempo, aquel hombre comenzó a ir cada noche a visitarla y un remolino de emociones totalmente abrumadoras, arrolló a ambos.
Tanto él, como ella, no podían esperar a que el sol se ocultase para verse una vez más.
Pronto, un día, cuando llevaban meses enteros de palabras y miradas, Zeffa entendió que encontró a quien podía amar, en quien podía confiar... Fué ella quien dió el primer paso y como una niña, se enamoró de aquel hombre muchos años mayor y de apariencia joven.
Su relación perduró, perduró más de lo que cualquiera esperaba, una noche se comprometieron, una noche hicieron un juramento, y, una noche, pasó entre susurros y amor... Aquella vez, la maldad y la bondad se unieron, y, de esa union, una niña. 
La felicidad de aquellos dos duró menos de lo que ellos mismos esperaban, el unico momento de la vida de él que se pudo mostrar como solo pocos sabían, inclusive en la maldad había bondad; ella por su parte, con él, experimento el más dulce de los amores, inclusive dentro de la bondad había algo de maldad, y la suya despertó al enterarse de que su propio padre la había vendido a un hombre, aún, sabiendo de que había dado a luz hace poco.
Zeffa corrió como nunca, escapó y, cuando se sintió a salvo junto a él, un hombre nuevo apareció, un hombre que relucía vestido de blanco, de barba larga y blanca al igual que su cabello, era alto y robusto. Un parche en el ojo fué el único signo de advertencia...
A pesar de los esfuerzos de él por ocultarla a sus espaldas, la chica se puso a su lado.
-Grave error, niña- se sonrió el robusto recien llegado y, con un movimiento de mano, una lanza apareció en su mano.
El intentó reanimarla de alguna forma, le brindó de su energía, pero, fué en vano... Había muerto en sus brazos...
-No... no, no me dejes-  susurró, abrazándola, aferrándose a ella, sin embargo, el incesante llanto  de la niña le recordaron que no estaba solo...
-Sabes que ella nunca debió nacer- dijo el recién llegado.
-Púdrete- comentó él, limpiándose las lágrimas que caían por sus mejillas.
-Puede ser mi nieta pero aún así, ella no debió nacer- comentó- Loki, nos conocemos, sabes que ella...-
-No soy tu hijo, jamás lo he sido... ¿Querías tenerme en tu contra? lo haz conseguido, hijo de puta- prometió el Dios, mostrando por fin su lado más oscuro y diciéndole adiós a toda la bondad que existió alguna vez en él<<
-Esa es la historia- dió por terminada la historia, sin embargo yo no era  capaz de escuchar palabra alguna. Las lágrimas caían como cataratas, no podía parar de llorar.
Aquella mujer que vestía de blanco era mi madre, mi madre...

Fin Cap. 49!

askdhjakjshdkjashdjashd Espero que les haya gustado!

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Mila ^^~