Romantic Oneshot
'>

sábado, 10 de octubre de 2015

Oneshot~ "El jardín " (Jimin x JungKook ~ JiKook)

Hola!!!! ~~



Título: "El Jardín"
Tipo: Yaoi Romantico ^^
Duración: 1
Pareja: Jimin x JungKook
Apto para TODO publico.
Grupo; BTS ♥

Narra Jimin

          Mire mi reloj, marcaba las dos de la madrugada, el aeropuerto estaba algo poblado de gente que llegaba  y muchas personas que esperaban allí  por los que arribaban.
Llevaba en mi mano un abrigo  dirigiendo mis pasos hasta la cinta del equipaje, en cuanto tome mi valija, me dirigí a la gran puerta  de salida, con la satisfacción de haber llegado, con la intriga de saber que me esperaba  en  la ciudad que había dejado hacía  casi tres años.
La puerta de cristal se abrió ante mi y muchas personas  salieron, unos tomaban un taxi, otros eran acompañados por las personas que los esperaban.
Me sentí solo al ver como muchos estaban en compañía de alguien... abrazos  y risas .
Casi en la puerta, me subí a un taxi, el chófer parecía una persona agradable, en esta ciudad la amabilidad y la cordialidad  eran costumbres.
Le indique la dirección en la gran ciudad de Seúl y con una sonrisa, sin decir mas, el vehículo comenzó su marcha.
Mire las calles  iluminadas, aquellos edificios altos, el puente  que muchas veces extrañe estando en el extranjero, todo  era tan agradable y extraño a la vez, tenia sentimientos encontrados, alegría por haber regresado y tristeza en mi corazón.
El taxi llego luego de unos minutos al edificio donde me hospedaría hasta instalarme definitivamente en la ciudad.
El chofer tan  amablemente bajo mis valijas, mientras dirigí mi mirada al edificio ante mis ojos, parecía tocar las estrellas, le pague el viaje al  señor y me dirigí a la puerta.
Luego de unos minutos estaba ya en mi habitación, solo fui a la cama y me quede dormido, el viaje me había dejado exhausto.
La luz de la ventana me despertó, y mi estomago había empezado a crujir de hambre.
"Vaya, jamas pierdes la costumbre" pensé y luego de arreglarme para salir a la calle,  salí rápidamente por el pasillo.
Al cabo de unos minutos me encontraba  en un pequeño sitio, de esos que venden comida, leyendo los anuncios del  un diario, buscaba algun lugar para vivir y un puesto de trabajo.
Una señora del local, con una sonrisa, me alcanzo mi primer desayuno en Seúl.
Con el primer bocado llego a mi memoria, los  momentos lindos, momentos que jamas podre olvidar, de esos que quedan grabados y guardados muy dentro  en el corazón.
Estaba tranquilamente leyendo aquel papel algo amarillento y bebiendo a sorbos suaves  mi café ,cuando una dirección me había llamado poderosamente la atención.
El corazón en mi pecho había comenzado a acelerase, conocía muy bien esa dirección y al instante llego a mi mente el recuerdo de mi madre, quien tanto quiero, mi padre que muchas veces estaba algo ausente en mi casa y, mi hermano menor, Suga. Mi familia había quedado en el extranjero hasta que me  instalara  definitivamente.
Pague la cuenta a la señora del puesto de comidas y subí a un taxi rumbo al lugar encontrado, me había interesado volver a ver aquel lugar lleno de recuerdos.
El vehículo paro justo en la calle frente al portón de hierro, ya algo deteriorado por los años.
Abrí el viejo portón, entrando a aquel lugar, algo frío sentí en mi estomago, había vuelto a ver aquel jardín que a pesar de los años se había mantenido bastante bien.
La vieja edificación de seguro necesitaba ser algo reparada pero se sentía aun agradable aquel lugar.
Me pare en la puerta para observar el jardín y en aquel lugar lleno de flores, basto solo cerrar los ojos y a mi mente llego el mas dulce recuerdo, un par de niños jugando en el jardín, escondiéndonos de  nuestros mayores para jugar tranquilos en aquel gran hueco que hacía el jardín y la vegetación verde.
Donde descubrí  los mas lindos sentimientos, esos que afloran cuando te das cuenta de que "Amas a alguien", mi pecho se lleno de suspiros al recordar su sonrisa, sus ojos, su voz, todo en el era tierno y dulce a  la vez.
Recorrió una lagrima en mi mejilla al recordar  el primer beso que le di en la mejilla  y a la vez sonreía,"Eras solo un niño Jimin" pensé, en mi interior, mi corazón decía  que aun le quería.
¿Como podía ser posible?,  habían pasado trece años desde que lo había dejado de ver.
Se me estremeció la piel al recordar como fue que nos separaron los mayores, su madre nos había  encontrado tras de los arbustos  en el jardín en aquel hueco, entre las plantas allí jugando con mascaras de colores, recordé la voz de su madre llamándole "Kookie", el se escondía para seguir  estando a mi lado como siempre, bese su mejilla para tranquilizarlo de algún regaño de su madre.
Cuando de un tirón lo saco de mi lado.
Vi sus ojos llenos de lagrimas, su mano tibia fue arrancada de la mía.
Mi madre en la puerta de esta casa solo me llamo muy enojada y la señora que se llevaba a los tirones a JungKook, él lloraba desconsoladamente.
No entendía nada en ese momento solo  sentí que mi pecho se partía en dos, nada podía hacer,  eramos unos pequeños niños de seis y siete años, mi hermano, que no entendía nada, un año menor que yo, solo tomo mi mano para consolarme cuando mi madre cerro la puerta.
A los pocos días vi como el camión de las mudanzas se llevaba mi vida en la carga.
Los padres de Jungkook habían decidido mudarse del lugar.
Me sentí solo esa vez, se habían robado mi felicidad...
Pero como todo pasa, el tiempo paso ante mis ojos, mi familia había decidido viajar al extranjero por cuestiones de trabajo, solo mi corazón sabe que  jamas olvide, sus ojo,s la expresión de sus labios, su mirada dulce y su voz, aquel niño era mi felicidad.
Pude sentir el teléfono en el bolsillo del saco, al ver quien era  atendí con calidez.
-Hola Omma, ¿Como estas? No vas a poder creer lo que  encontré en Seoul- la voz de mi madre tras el teléfono era ansiosa y no podía dejar de hablar -Vamos quédate tranquila que cuando vuelvan  lo sabrán- dije  con una voz tranquilizadora Luego corte la conversación  y decidido, salí rumbo a la oficina a arreglar todo para volver a vivir en esa casa.
Los días pasaron rápidamente, casi un mes después mi familia ya estaba instalada, yo estaba trabajando en lo que me gustaba, el modelaje y la conducción de algunos programas de entretenimientos.
La casa estaba totalmente reformada, pero el jardín lo mantuve intacto como cuando era un niño.
Cuando habían pasado casi seis meses de mi regreso a Seúl, estaba en un restaurante con unos amigos cenando cuando lo volví a ver.
Me lleve la impresión de mi vida al volver a ver aquellos ojos tan delineados, la sonrisa era inconfundible.
Mi corazón se había acelerado al máximo, mi hermano  que estaba sentado frente  a mi  se giro para ver que miraba.
-Oye Jimin, ese que va allí con ese grupo de  chicos, ¿No es Jungkook?-pregunto curioso al ver mi reacción.
La garganta se me había cerrado, tome mi copa de vino y bebí de un solo trago, sentí que debía acercarme a el.
Me dirigí a la barra para encontrarlo.
-Hola - dije tímidamente, parándome enfrente a  el, con el miedo y la ansiedad. "Tal vez no me recuerde" pensé
-Hola-dijo mirándome fijamente y recorriendo los rasgos de mi cara. Su expresión pasó de ser una intrigada a una de inquietud, cuando menos lo pensé el me abrazo tan fuerte como podía, mi pecho  aliviado de golpe.
Mi mente repetía "Te ha recordado, Jimin", mis piernas temblaban y su  voz  me hizo erizar la piel.
-¿Como has estado?-dijo al separase un paso  atrás.
-Supongo que bien- respondí mirando sus ojos y su sonrisa tan perfecta, habíamos crecido lo suficiente ya como para decidir si podíamos seguir siendo amigos.
-Hace tanto tiempo que dejamos de vernos, creí que no me ibas a recordar -dije
-Jamas te olvidaría, fuiste y seras mi mejor amigo- dijo con su cálida sonrisa, aunque su cuerpo había crecido desde la ultima vez que lo vi.
Me invito a sentarme junto a el, pero al instante recordé que estaba con mi hermano y mis amigos en las mesas ,pedí disculpas y como un tonto solo le pedí un teléfono, para poder contactar con el.
Luego seguí cenando con las personas que me encontraba, mi hermano menor me observaba en silencio.
Estoy seguro de que Suga siempre lo supo, sabia que no lograba enamorarme de nadie porque,  nunca lo había olvidado...
Cuando la cena había terminado, nos retiramos todos del lugar y Suga lejos de evadir la situación en la que me encontraba, coloco sus manos en los bolsillos del pantalón y caminamos juntos por las calles de la ciudad, siempre fue mi compañero, mi pequeño hermano el menor, el que debía cuidar siempre.
-Oye Jimin, quiero que seas sincero conmigo, cuéntame.Nnunca fui capaz de decir nada, aquel día en el jardín los vi... vi como lo mirabas- dijo sin dar más rodeos.
Mis pies no siguieron marchando, la pregunta de Suga fue inesperada para mi. Al ver que solo se quedó en  silencio, siguió diciendo.
-Vamos, hermano, eramos pequeños, pero el ser un niño no significaba que no me diera cuenta de tu mirada al verlo, como  hace un momento cuando se acerco a ti para saludarte y despedirse de ti en el restaurante- se sonrió, cómplice.
Mis palabras no salieron de mi boca...
-Ademas- siguió  diciendo parando se frente de mi- Jamas he conocido a alguien a tu lado mas que  ese chico. No tienes que explicar nada, solo búscalo y aclara tus sentimientos-
-Pero-no me dejo decir nada más.
-Te explicara claramente lo que paso en el pasado, él también te miro de la misma forma y no dejó de observarte desde lejos-
Aquellas palabras  me hicieron pensar que debía encontrarlo a solas para charlar de nuestras vidas...
-Si lo voy hacer-dije, pase un brazo por sus hombros y como dos chicos  jugamos como siempre por la calle solitaria.
Deje pasar unos días para llenarme de valor, miraba el teléfono y no me animaba, hasta que una tarde en el parque ,me senté en una de las bancas y marque su numero.
-Hola- dijo, dejándome algo nervioso su voz.
-Hola Jungkook, Soy Jimin. ¿Estas ocupado?-
-En este momento estoy trabajando, pero dentro de dos horas estoy libre-
-Nos vemos  entonces, te invito a tomar algo y conversar-
Luego de que quedamos de acuerdo en donde nos íbamos a encontrar, salí rumbo a mi casa a tomar una refrescante ducha.
Mi hermano menor al verme salir  me guiño un ojo y me deseo suerte.
-Gracias- le dije y salí rápidamente en busca de un taxi. Mire mi reloj, estaba  a tiempo aun de llegar.
Estaba nervioso, había esperado  mucho tiempo para esto.
Cuando por fin había llegado,pague rápidamente al chofer, el vehículo tomo su marcha por la avenida principal, levante mi mirada y el estaba parado  en la puerta de aquel pequeño local, su sonrisa era sincera al igual que su mirada, al verme solo me abrazo, cuando nos separamos  entramos en el pequeño bar, ideal para conversar y al darme cuenta de que tan entusiasmado estaba  Jungkook  al estar en ese lugar. Pedí bebidas  y nos sentamos  en aquella mesa para dos junto  a las barras.
-No se por donde empezar-dijo sonriendo.
-¿Porque nos separaron? ¿Que haz hecho en estos años? Tengo tanto que saber de ti.-dije ansioso
-Fueron nuestros mayores los del problema, un malentendido de mayores y nuestras familias se habían  discutido por algo que nunca entendí, nos fuimos a Busan a vivir donde estudie y luego vine a Seúl, a trabajar, a hacer mi vida- contestó.
Mientras hablaba, lo miraba y bebía sorbos  de mi bebida, cuanto mas lo miraba mas me agradaba sus gestos, su sonrisa constante en sus labios, haciendo que sus rasgados ojos se cerraran en  dos lineas.
-No has cambiado-dije interrumpiendo alguna de sus palabras.
-Me hiciste falta, te extrañe, la vida se hizo difícil al perderte, no creerás esto pero... jamas olvide nuestros juegos  detrás de aquel jardín- dijo con los ojos vidriosos
Tome su mano para decirle que ahora ya no nos separaría nadie,
-Tengo algo que mostrarte- dije y me puse de pie para pagar la cuenta, el me siguió como siempre, igual que cuando eramos niños, siempre a mi lado.
Nos subimos a un taxi. El viaje fue ya conocido para mi, el no se si lo recordaba...
Cuando el taxi paro, solo abrió rápidamente  el vehículo y camino hasta donde  se encontraba el jardín, el taxi se marchó apenas.
Me abrazo tan fuerte que apenas podía respirar, lo tome del antebrazo para dirigirlo hasta nuestro viejo lugar de encuentros, aquel lugar especial para los dos, donde nos escondíamos para jugar, donde le di un beso en su mejilla, apenas entrabamos en el lugar pero aun así podíamos ocultarnos, nos miramos y sonreímos.
-Jamas olvide aquella tarde Jimin- dijo mirando mis ojos
-Hubieron muchos momentos lindos de juegos aquí- dije.
Al instante que le dije  esto tomo mi rostro entre sus manos y tras una mueca de sonrisa en sus labios, se acerco a mi, dejando un roce de sus labios en los míos.
Quede sorprendido y separe su rostro del mio tomando sus mejillas entre mis manos, sus ojos brillaban y sin pensarlo lo bese en los labios ,algo que había deseado hacer desde hace mucho.
-Jamas logre enamorarme -dijo en cuanto nos separamos.
Me quede tan sorprendido ,parecía que  deseáramos lo mismo. Nos extrañamos el uno al otro.
Nos amamos desde niños, jamas nos habíamos olvidado el uno del otro.
Un amor tan tierno como duradero,tan fuerte que nadie nos pudo separar  hasta el día de hoy .

Fin <3

asdklajsdklaj <3

GIF TIME:


Omma Yaoi ~

jueves, 8 de octubre de 2015

Fanfic!~ "En mi Eternidad" (Donghae x Fan)~ Cap. 40

Holiiiiii!!



Título: "En mi Eternidad"
Duración: ?
Episodio: 40
Pareja: Donghae x Fan
Apariciones: Lo verán a lo largo de la historia, aparecerán algunos nombres conocidos ^^
¡ADVERTENCIA! Se verán escenas violentas y lenguaje explicito.

Narra Donghae:

           -¿Cuanto sería?- pregunté al vendedor.
-1,500 Won por cada uno- contestó el hombre.
Miré a mi lado mientras buscaba el dinero, la chica miraba los peces de colores en las peceras, miraba a los niños que jugueteaban a cazarlos, el tipico juego japonés.
____________ miraba los peces con una grata sonrisa pero, su mirada a los niños era lo más bonito que había visto alguna vez.
Una niña, con pequeñas trenzas, tiró de la chaqueta que la chica llevaba. Mi chica la miró con una sonrisa.
-Yo no pude sacar ninguno, ¿puedes?- preguntó la pequeña con voz tierna tendiendole una pequeña red.
La chica asintió y ante la atenta mirada de la pequeña preguntó:
-¿Cual quieres?-
-El naranja con blanco- respondió la pequeña.
La vampiresa, con maestría, atrapó al pez en lo que dura un suspiro.
-Toma guapa- dijo, tendiendole el premio a la niña- Cuídalo bien-
-¡Gracias Unnie!- agradeció la pequeña mientras daba saltitos, alejándose.
Finalmente terminé de pagarle al vendedor frente a mi y me acerqué a la chica con dos algodones de azúcar.
-¿No era adorable?- preguntó antes de mirarme y sonreir -Retiro lo dicho-
Le sonreí de igual manera y continuamos caminando por la feria multicultural.
La joven se maravillaba con cada exposicion, con cada detalle de cada stand, se sonreía y miraba atenta cada muestra. Su mano no soltó la mía en todo el trayecto.
-Al final, tu fuga terminó en un paseo- comenté y ella asintió, apoyando su cabeza en mi hombro, con una sonrisa.
Pronto, al final de la feria, se detuvo en seco, palmeando los bolsillos de su chaqueta y los de su pantalon.
-¿Has dejado algo?- pregunté y ella asintió.
-No tengo mi celular- respondió buscando entre su ropa una vez más -¡Joder! No puede ser que lo haya perdido-
-Tranquila, al llegar a casa te compraré uno- comenté y tomano su mano una vez más, caminamos a la salida de la feria.
-Pero... a ese número me  iba a llamar Changmin. ¡Aish! ¡No puede ser!- se quejó y noté mi sangre hervir.
La enfrenté, mirandola de la forma más seria posible.
-¿Que?- musité y la ví palidecer- ¿Le diste tu número?-
La chica tragó saliva acomodándose el cabello, nerviosa.
-Debía hacerlo Donghae, esta en contacto con...- comenzó a explicar.
-Me importa un carajo, ¿Porque no le diste mi celular o el de cualquiera de nosotros? ¿Qué? ¿Le dejaste tu número con labial rosa también?- respondí con ironía.
-En realidad era rojo...- contestó y tras esto se tapó la boca -De todas formas... Es trabajo, Hae-
Desencajé mi mandíbula unos segundos antes de tomar su mano y, escapando de las miradas de todos, echamos a volar de regreso a casa, en silencio.

--------------------------------------------------------------------

Narras Tu:

           Su mano aprisionaba la mía con fuerza, ya lo había hecho cabrear dos veces en 24 horas, y, ninguna de las dos veces, había sido un enojo pasajero.
Sentí una mínima puntada en el pecho, escociendome.
-Te lo dije anoche, ¿verdad?- preguntó, sin dejar de mirar adelante- Te advertí que sería el doble de celoso, ahora atente a las consecuencias-
Arqueé las cejas y luego las fruncí. Tironee de mi mano una vez más separandonos.
-¿Te dije que iba a ser un corderito sumiso acaso?- pregunté a su vez, apurando el vuelo.
En menos de lo esperado llegué a casa, pero, la vista, me dejó helada.
La puerta y los ventanales de vidrio, estaban destrozados... Los sillones, todo, estaba bañado en sangre. Busqué mis dagas en la cinturilla de mi pantalón y me llevé la grata sorpresa de que también las había perdido.
Aterricé con delicadeza en el medio de la sala.
Me puse en guardia como pude...
Las luces pronto se prendieron, mostrando el más triste de los panoramas. Me llevé la mano a la boca, reprimiendo un grito de furia y odio.
Con el torso desnuso y magullado, Siwon, y, semidesnuda e igualmente golpeada, Vee. Ambos, colgados de manos al techo, ambos, con los ojos vendados.
Al no ver movimiento en la casa, me acerqué a liberarlos, me quité la chaqueta y se la coloqué encima a Vee.
Eran dos pesos muertos en el piso.
-Ay no... ay no...- me arrodille entre ambos cuerpos, buscando señales de vida.
Fue en ese insante en el que Donghae entró como un vendaval a la casa.
Coloqué una mano sobre el pecho de Siwon, buscando algun latido en su corazón, alguna señal, algo, algo que me hiciera parar de llorar.
Vee, por otro lado, aún respiraba.
Hae estaba en shock, se había paralizado a mis espaldas.
-¿¡Puedes hacer algo!?- le grité al chico a mis espaldas, quien dió un saltito exaltado.
Donghae se acercó rápidamente a Vee, buscando su pulso.
-No me dejes así, no de esta forma, por favor. No me dejen asi- dije hecha un mar de lágrimas -¡Piensa, piensa, _____________ piensa!-
En ese momento, todo se aclaró... Miré a Donghae y luego a Vee.
-El agua es vida- musité- Pásale un poco de energía para que despierte-
Dejé a Siwon en la misma posición, busqué en su pantalón, revisé cada bolsillo y luego, con la velocidad de la luz, me metí en su dormitorio, rebusqué en cada cajón y en cada rincón, encontrando su celular al lado de la almohada de la cama, cargándose.
-Joder... ¡Joder!- dije desenchufandolo y volviendo a la sala.
Donghae tomaba la mano de Vee y con los ojos cerrados, como un flujo de luz color blanco, intercambiaba energía.
-¿De casualidad sabes el código?- pregunté mostrandole el celular.
El chico negó y rompió el lazo, notando el corazón de ella resonar una vez más.
-Listo- dijo y se levantó una vez más, acercándose a mi.
Miré el teclado digital y probé con números y letras al azar.
Busqué mil y un combinaciones, y fué, en ese instante que lo recordé, mis ojos se llenaron de lágrimas una vez más, y, teclee con timidez... "Hermanita".
El menú se abrió ante mi y recuperé la respiración.
Busqué en su casilla de correo, mensajes, llamadas y, en todas, el mismo número.
Sin dudarlo, marqué y llamé.
Llamé con esperanza, llamé ansiosa, llamé asustada también.
-¿Aló?- contestaron del otro lado y mis nervios se  propagaron -¿Siwon? ¿Guapo? ¿Amor? ¿Estas ahi?-
Tragué saliva y cerrando los ojos un instante, contesté.
-Ho-Hola... Si-siwon... emmm... ¿Tu eres Heechul?-
-Si, ¿quien habla? ¿Porque estas usando el celular de Won? Será Hijo de... ¡QUE DESCARADA!- gritaron del otro lado.
-Soy su hermana- dije, una mentira blanca no le haría daño a nadie.
-¿Eh? OMG, lo siento, es decir... ¿Todo esta bien?- preguntó el chico pronto y esa pregunta fué la me crispó lo nervios aún más.
-Yo... emm- balbucee y respiré hondo -¿Ya te lo ha dicho todo?-
Un sepulcral silencio se instaló del otro lado de la linea.
-Si...- contestó -Le ha pasado algo, ¿verdad?-
Cerré los ojos una vez más.
-¿Tienes algo para anotar la dirección?-

----------------------------------------------------------------------

El timbre sonó más pronto de lo que esperaba. Dejé el paño ensangrentado en su en el balde con agua, y me encaminé a la puerta. Donghae mientras tanto, ordenaba en la medida de lo posible la sala.
La casa estaba completamente vacía, no había rastros de nadie.
Giré el pestillo y abrí la puerta.
Estaba a punto de amanecer, mientras, que, por mi parte, las ojeras parecían persistir en su lugar por décadas.
-Heechul...- saludé al chico.
-Tu eres la chica del mercado- respondió él, señalandome, asombrado.
Asentí y lo dejé pasar.
-¿Cuanto tiempo llevan saliendo?- pregunté, guiándolo al dormitorio de SIwon.
-Unos meses... ¿Tu tambien eres... un vampiro?- preguntó el chico.
Asentí y abrí apenas la puerta frente a nosotros.
-El Siwon que esta ahí dentro... no esta bien...- murmuré, con los ojos llenos de lágrimas -Si lo salvas, te estaré eternamente agradecida. Por favor, no dejes que mi hermano se vaya de esta manera-
El chico me miró a los ojos y finalmente asintió.
-¿Que debo hacer?- preguntó y finalmente le mostré el panorama.
Ambos nos acercamos a la cama, el chico, al llegar, cayó de rodillas.
Dejé una de mis dagas a las orillas de la cama.
-Si hacen un intercambio de sangre, aunque sea mínimo... Él vivirá-
Heechul se llevó la mano a los labios y comenzó a llorar, tomando la mano del Siwon.
-Los dejo solos...- dije, con la garganta echa un nudo.
Me encaminé hacia la puerta y salí.

Fin Cap. 40!


ashdkajshdkjahskdjakjshdk <3

Gif Time:


Mila ~~

sábado, 3 de octubre de 2015

Oneshot~ "Angeles de Papel" (Yesung x Fan)

Holaa!!!


Título: "Angeles de Papel"
Tipo: Hetero Romantico ^^
Duración: 1
Pareja: Yesung x Fan
Apto para TODO publico.
Grupo; Super Junior ♥

Narras Tu:

           Era  una tarde de otoño, de esas que el sol  se disfrutaba,en mi ventana entraba cada rayo de sol,  dando su tibio calor, afuera la gente iba y venia.
Mire el cielo, estaba tan celeste, como si el otoño  no fuera dar paso al frío invierno.
Soy una chica solitaria, siempre lo había sido desde que había decidido  mudarme, viaje a España en busca de una oportunidad de trabajo y con suerte desde que llegue  al país   pude encontrar  lo que me gustaba.
Estaba mas que conforme con mi logro, al menos pagaba la renta del pequeño apartamento y me hacia los gustos, tomaba vacaciones cada vez que podía y salía de viaje  a  Sudamérica donde vivían mis padres.
Mirar la TV no era lo mio, me encantan los libros y ya había llegado al final de una de las obras que tanto busque leer. ¿Pero que mas decir de una chica  solitaria?.
Me sentía vacía, como si me faltase algo.
-Uy ____________ (Tu nombre), que tonta eres- me dije.
Tome mi abrigo y me dirigí a la  puerta  de  salida del apartamento, debía comprar algunas cosas  y pasar por la biblioteca  para retirar otra de las obras literarias, cuando llegue a la calle, el clima era mas agradable para caminar unas cuantas calles por la ciudad, Madrid es bonita en esta época del año.
Entre al supermercado  y tome algunas cajas de  fideos instantáneos, algunas verduras del  estante, naranjas para un jugo fresco, cuando llegue a la caja  me apetecía  un chocolate  y lo tome  para sumarlo en la cuenta.
Me gustan los dulces, no hay nada mas agradable que un chocolate y un libro  por las noches, pague a la chica de la caja mi compra y salí del supermercado con las bolsas en mis manos. 
Camine  mirando las vidrieras, aquellos  maniquíes tan elegantes con sus trajes y sobretodos oscuros eran tan sugerentes, que por un instante cerrar los ojos  e imaginar  que  no eran  maniquíes fue divertido.
Seguí mi rumbo por las calles y pronto encontré la gran puerta de la biblioteca abierta.
Entre rápidamente, una vez dentro me di cuenta de que estaban acomodando a algunos libros en las largas estanterías, la señora  que se encuentra en la entrada me miro  por arriba de sus gafas, y antes de que abriese su boca para decir algo  la interrumpí educadamente.
-Perdón, se me hizo tarde- con un gesto que al parecer era de su agrado, la señora sentada en aquel escritorio sonrió haciéndome una seña de que pasara.
Camine entre las largas estanterías buscando que llevar para leer, cada historia que había llevado hasta el momento llenaban mis expectativas, todas eran buenas, románticas, intrigantes y otras llenas de suspenso.
Pero las que mas amaba eran las románticas, esas que te hacen  soñar, esa que te gustaría que te pasara a ti.
Busque un buen rato en el lugar y cuando por fin tenia el libro en mis manos me acerque al escritorio de la señora amable.
-Casi ni llegas hoy, estábamos por cerrar- dijo la señora acomodando sus gafas.
-Se ve que no hay muchas personas que gusten leer por estos días-dije, la señora opinaba lo mismo, encongiendose de hombros.
-No saben lo que se pierden-dije desde la puerta ya y salí con mi libro en la  mano y las bolsas del supermercado.
La ciudad se tornaba interesante para esas horas, la gente  salia de sus trabajos para retornar a sus hogares.
Camine nuevamente por el mismo lugar donde había tomado para ir a la biblioteca.
Doble la esquina con el libro en mis manos  y como toda lectora  comencé a leer  el prologo dando algunas ojeadas a las vidrieras.
Pero esta vidriera me hizo imaginar una vez mas, quedando allí parada y mirando un traje negro  tan elegante y masculino, la camisa blanca y la corbata era tan perfecto, cerré  los ojos por un segundo e imagine que aquel perfecto maniquí ya no era algo inanimado, lo imagine como un hombre en aquel escaparate  tras el vidrio.
"Lo que ganas imaginando" me dije a mi misma.
Seguí mi camino a casa esta vez con los pasos mas apurados entre la gente.
Una de las bolsas del supermercado se rompió y las naranjas terminaron rodando por la vereda.
Me agache para levantarlas y vi  los pies de alguien frente a mis ojos.
-¿Quieres que te ayude?-dijo esa voz suave y dulce
-Si, por favor -dije pero al mirar  al joven ante mi, sus ojos me dejaron extasiada.
De ojos oscuros rasgados y delicadamente delineados, pelo muy lacio y negro tan negro como el delineo de su mirada, piel clara y labios encantadores.
El joven tomo cada fruta entre sus manos y las coloco en una de las bolsas del supermercado.
-Gracias- dije y el joven se incorporo tendiendo su mano para poder ayudarme.
-Kim Jong  Woon- extendiendo su mano para presentarse ante mi.
-____________ (tu nombre). Gracias, otra vez -dije y tome la bolsa  entre mis brazos y el libro cayo al suelo, el joven atento y gentil lo tomo.
-¿Te diriges muy lejos de aquí?- dijo tomando un par de bolsas de mis manos.
-Es a un  par de calles- dije tímidamente.
-Te acompaño-dijo  y comenzó a caminar a mi lado acompañando mis pasos.
Me sentí extraña, como si estuviese  en un cuento de los libros, el chico atento, la joven solitaria.
El joven  mientras caminaba por aquella veredas  se veía bien, su voz dulce me hizo sentir cómoda  pero extraña a la vez.
Cuando llegamos a la puerta del edificio en donde yo vivía el joven se despidió ante mi haciendo una reverencia.  Antes de perderse de vista alzo su mano para hacerme un saludo y  yo quede  algo confundida pero en el fondo note algo extraño, jamas me había pasado algo asi...
Subí al ascensor y mire  en el espejo. No podia creer aun lo lindo que era Jong Woon, Yesung, como se hacia llamar, tan amable y caballero como cualquier chica le gustaría conocer alguna vez.
Entre a mi apartamento y cerré la puerta, coloque las bolsas en la cocina, retome mis quehaceres en la cocina sin dejar de pensar, lo lindo  del encuentro.
Los dias pasaron  desapercibidos uno tras otro, mis libros, una taza de cafe, un chocolate, nada más era especial  en mis dias.
Una de esas tardes  en las que el cielo estaba gris  salí de la biblioteca  con mi  libro entre mis manos como siempre, doble la esquina  y una voz dulce ya conocida hizo temblar  mis manos.
-¡Hola! espera-
Me gire  y vi su rostro sonriendo  frente a mi. El  joven Yesung, con un paraguas en sus manos se acercaba a mi .
-Hola, que sorpresa encontrarte.-dije con una sonrisa.
-¿Vas a algún lugar en especial?.-dijo  el peli negro.
-Me dirigía a  mi casa -conteste
-¿Quieres ir a tomar un cafe  y charlar de libros?,invito yo-dijo acerando  sus pasos.
Mire mi reloj, como disimulando, como si mi vida fuese tan ocupada por algo, el trabajo, los estudios.los libros y mi soledad...
-Si, ¿porque no?-conteste con una sonrisa.
El joven extendió su brazo para guiarme y  el libro entre sus manos observando la tapa, cuando leyó el titulo  su comentario  me hizo sentir  tranquilidad, le gustaban las novelas como a mi.
-Al parecer tenemos algo mas en común-dijo sonriendo y haciendo su rostro mas dulce aun.
-¿Que cosa?-dije suavemente.
-La lectura, las novelas y los ángeles en cada historia- dijo mientras puso el libro en mi mano otra vez.
Caminamos un par de calles hasta llegar a la cafeteria.
Como todo un caballero corrió el asiento para poder sentarme, llamo a  uno de los meceros y ordeno, café y waffles.
-Espero que te gusten los waffles- dijo al sentarse frente a mi .
Asentí  tímidamente.
Nos miramos por un breve instante, los que bastaron para darme cuenta de lo atractivo y dulce que es.
Miramos la ventana y nos sorprendimos. Había comenzado a llover, las primeras gotas lentamente por el cristal  se unieron  una con otras, después  de unos minutos afuera  llovía intensamente .
-Al parecer  estaremos un buen rato aquí.-dijo
-Si asi parece- contesté
-Una tarde de lectura en compañia- sonrió sin dejar de mirarme a los ojos.
El mozo  nos acerco la orden.
-¿Te gusta  el chocolate?-pregunto acercando  a los waffles y bañarlos con el exquisito dulce.
-Si, me gusta- me hizo sentir bien saber que teniamos al menos tres cosas en común  el chocolate era una de ellas.
La tarde se perdió  tras el cristal, la lectura  y las dulces palabras de  Yesung, se prendieron las luces de la ciudad ante nuestra mirada, la finas gotas  de lluvia  mojaban la calle.Ya no quedaba casi gente en las calles, estábamos tan entretenidos con la historia de ángeles en el libro que poco importo  la noche, habremos pasado unas tres o cuatro horas en aquel lugar, mi caballero amable pago la orden y salimos por la puerta  del pequeño  local.
-Fue agradable estar  en este lugar contigo-dijo Yesung  abriendo el paraguas para cubrirnos de la fina llovizna que caía, ofreció su brazo para que lo tomara como apoyo, la vereda totalmente mojada  y en ella se veía reflejada las luces de los faroles, las vidrieras iluminadas y el perfume de Yesung que me gustaba.
Caminamos unas calles rumbo a  mi departamento, de pronto el cielo se había empecinado y la lluvia se hacia mas intensa aun.
Habíamos llegado a la puerta del edificio donde  vivía.
-Gracias por ser mi compañero hoy -dije suavemente
-No es nada, para mi fue mas que agradable.
Nos miramos en silencio y sonreímos casi  al mismo tiempo como si las palabras no importaran.
Los dias pasaron  uno tras otro y el encuentro por las tardes tras el cristal de el pequeño local se hacían cada vez mas frecuentes, me encantaba salir por las tardes, levantar uno que otro libro en la biblioteca y encontrarnos Yesung y yo para compartir  lecturas sonrisas y un cafe.
Una tarde  salí de mi trabajo como de costumbre, en la puerta  vi un auto negro y junto a el Yesung con un traje del mismo color con la camisa mas  blanca  que habia visto, su sonrisa y el cabello negro tan prolijo como de costumbre, todo un caballero abriendo la puerta del vehículo para que lo acompañara.
-Hola, vine a buscarte, quiero mostrarte algo- dijo en cuanto me acerque.
-Me sorprendes Yesung, como de costumbre - dije sonriendo.
Nos marchamos de allí  en silencio, de vez en cuando nos miramos  una y otra vez ya no hacían faltas palabras entre nosotros.
Por un instante  mire aquel tarje negro, solo pense y sonrei: "Mas de una vez soñaste con tener algo asi a tu lado, un chico con el traje de maniquies de las vidrieras de la ciudad".
-Cierra tus ojos por un momento -dijo pisando el freno del auto.
Sin decir nada solo cerré mis ojos.
En un instante, la puerta de mi lado se abrió y pude sentir su mano en la mía  guiándome para salir del vehículo, me sentí confiada  y me deje guiar.
-______________(tu nombre), Ya hace un año que nos encontramos y queria sorprenderte- dijo Yesung -Abre tus ojos -dijo
Cuando por fin los abri, me di cuenta de que estábamos  en la puerta del local de siempre pero esta vez estaba  decorado con libros en sus mesas, fui recorriendo cada uno de ellos, los conocía a todos  los leí a cada uno de ellos.
A unos pasos de mi estaba  Yesung observando mi reacción al ver el lugar lleno de libros.
-Cada uno de ellos los leimos juntos, cada historia me hicieron conocerte a ti- dijo, con su voz suave.
Cuando me acerque a la mesa que tanto habiamos compartido historia tras historia, alli no habían libros, solo habia una carta y una rosa blanca sobre la mesa junto al cristal.
Tome aquel papel blanco con  delicadeza y  al leerlo solo deje salir un suave suspiro.
Me gire a buscar a Yesung que ya estaba a mi lado  con los brazos extendidos esperando que lo abrazara  y asi fue.
La rosa quedo sobre la mesa  y frente al cristal se reflejaba  nuestra figura, el me besaba suavemente en los labios... Cerre mis ojos y aquel sueño que se repetía una y otra vez  en  mente se hizo realidad por fin.
El papel sobre la mesa solo decía "Te amo".

Fin~ ♥

kakhdjasjkhd Espero que les haya gustado!

Gif Time:


Omma Yaoi ♥

sábado, 26 de septiembre de 2015

Fanfic!~ "En mi Eternidad" (Donghae x Fan)~ Cap. 39

Holiii!!



Título: "En mi Eternidad"
Duración: ?
Episodio: 39
Pareja: Donghae x Fan
Apariciones: Lo verán a lo largo de la historia, aparecerán algunos nombres conocidos ^^
¡ADVERTENCIA! Se verán escenas violentas y lenguaje explicito.

Narras Tu:

           -Es imposible- dí un paso atrás,  notando el dolor aún en mis manos. Era como si hubiera puesto mis manos sobre las brazas calientes, como si las hubiera puesto sobre el mismísimo fuego. Mi cuerpo ardía en su totalidad.
-¿Estas bien?- me preguntó Siwon, apareciendo a mi lado, un poco sudoroso y rojo.
Miré a Donghae y intentando calmar mi respiración, asentí lentamente.
-Vee... ¿Puedes ayudarla con sus dones?- preguntó Hae a la chica.
-No tiene dones... es decir... si los tiene nunca dijo nada- contestó ella antes de mirarme con el ceño fruncido -¿Los tienes?-
Miré a Donghae una vez más, y una mirada suplicante suya me dejó claro de que quería que hablara.
-Prometiste que no lo dirías- le dije, y el chico dió unos cuantos pasos, encarándome, tomando mi mano.
-Sé lo que dije, y lo siento, pero debes decirlo- respondió él.
Miré a todos en la sala y soltando la mano de Donghae, traté de relajar mi respiración, y, tras canalizar mis energías, me convertí en una mariposa de alas azules.
Aún de aquella pequeña forma, podía ver las expresiones de asombro de todos los presentes.
-¿Que diablos...?- musitó Jung Kook, anonadado.
Volví a cambiar de forma, convirtiendome una serpiente color negro y rojo. Me arrastré a los pies de IU, quien, aterrada dió un paso atras y se escondió detras de Kook.
Sisee y por último, me convertí en Pantera, una pantera de ojos dorados.
Me acerqué a Siwon quien me acarició la cabeza, con gran ternura.
Volví a mi forma humana, notando la mano de Siwon sobre mis cabellos, moviendo sus manos con la misma ternura de antes.
-¿Porqué nunca lo dijiste antes?- me preguntó Jung Soo.
-No es una... gran habilidad, la veo bastante inútil- contesté, sincera.
-Yo lo veo como un don diferente, me gusta- afirmó Vee con una sonrisa -Pero... ¿Porqué debería ayudarla con su don si ya tiene uno?-
Donghae mostró el arma y yo me quedé anonadada, ¿De verdad había hecho eso yo misma?
Vee asintió y tomandome la mano, me llevó con ella.
-Vee, espera- dije en vano puesto a que la chica me arrastraba.
Al llegar a mi departamento, cerró las cortinas mentalmente y corrió los sillones, dejando solo la alfombra peluda en el centro de la habitación.
-Es imposible, no hay un vampiro que tenga dos dones distintos-  reclamé y la chica me obligó a sentarme sobre la alfombra.
-No creo que necesites el afrodisíaco, con tener la sangre de Donghae en tu cuerpo, me basta- se sonrió, cruzándose se piernas frente a mi- Relájate, necesitamos averiguar que está sucediendo, no te pongas tan a la defensiva. Cierra los ojos, respira hondo-
-Aish...- me quejé y de mala gana, terminé haciéndole caso.
Me dejé guiar por el silencio, la tranquilidad, la voz de la chica frente a mi y mi propia respiración.
Pronto, me sentí flotar. Mi cuerpo se mantenía en el aire, la chica apareció a mi lado. No había cielo, ni luz. Estabamos en algún lugar completamente oscuro, la chica a mi lado se sonrió.
-Wow, esta todo en penumbras- se maravilló ella, apoyando sus pies en el el suelo negro y lustrado. La imité, parándome a su lado.
Pronto de la nada, el crujido de la madera. Me giré instintivamente y ví frente a mi, cabañas... Las cabañas se calcinaban, se destruían.
Me tapé los oídos al recordar lo sucedido y al oir un desgarrador llanto, me giré nuevamente.
-Oh Dios...- musitó Vee al verme a mi misma en el pasado, con Donghae en brazos, inmovil.
Me acerqué a la niña y me incliné a mirar a Donghe.
Eramos solo un par de niños...
Frente a la niña, emergió el reflejo de Loki.
-Hijo de Puta- murmuré haciendo mis manos un par de puños.
Cuando la chica decidió, aceptar el trato, la mas maquiavélica de las sonrisas emergió en el rostro del Dios.
-________________- me llamó nerviosa a más no poder.
Me sequé las lágrimas y me encaré hacia la chica.
Al lado de la joven, Fenrir.
-Chucho...- lo llamé y el lobo gigante caminó con elegancia hacia mi.
Cuando estuvo a tan solo unos centímetros de mi, comenzó a caminar a mi al rededor. Notaba sus pisadas, fuertes y pesadas.
El animal gruñó y cuando creí que estaba a punto de atacarme, se restregó contra mi. No pude evitar tambalear sorprendida y caer al suelo.
-Pero...- musité y lo ví sentarse frente a mi. Se echó cruzando las patas, sin dejar de mirarme.
A pesar de dar bastante miedo, la elegancia del animal era increíble. Estaba a tan solo centímetros de mi, se estiró un poco y me lamió la mejilla.
Arqueé ambas cejas, sorprendida, viendo como cambiaba de color negro a blanco. Tenía la mirada más dorada que había visto alguna vez. Me aventuré a acariciarlo, el animal se dejó, manso.
-Esto es increíble, es como si lo domaras- musitó Vee.
-Estoy tan sorprendida como tu- contesté y algo nos quitó la ensoñación.
A mi al rededor un halo de fuego proveniente de las cabañas. La chica y yo nos giramos a ver la procedencia, y una vez más, Loki, nos miraba a ambas, con una sonrisa. A su lado, otra sombra...
Una mujer, de ojos cafés y cabello largo y oscuro, ondulado y de facciones bellísimas. Me sonrió, tenía la sonrisa más blanquecina que había visto alguna vez.
Ambos levantaron sus manos y de una, la del dios, salía fuego y la de la mujer salía una esencia blanca, demasiado pura para estar en un lugar tan oscuro.
-¿Estas viendo lo mismo que yo?- le pregunté a Vee.
-¿De que hablas? Si no hay nada aquí más que Fenrir- contestó ella.
Los ojos de Loki se tornaron oscuros mientras que los ojos de la mujer poseían un brillo especial.
-¿No los ves?- pregunté, sorprendida antes de ver como desaparecían.
A mi alrededor, el fuego comenzó a envolverme.
-No, no, ¡No!- grité, adolorida a más no poder.
-¡Oye, ______________! ¡Tranquilízate!- me pidió la chica acercándose.
Me quemaba, me hacía daño, nunca había sentido algo así, nunca había sufrido tanto físicamente en mi larga vida, me sentía en el mismísimo infierno.
-Despierta, despierta...- oí su voz a lo lejos mientras que yo me retorcía en el suelo -Sigue mi voz-
Traté de tranquilizarme, aunque, se me hacía cada vez más dificil. Sentía que iba a morir en algun lugar en mi mente, tranquilicé mi respiración, y con ello, volví a notar los largos pelos de la alfombra.
Abrí los ojos lentamente, notando las luces del techo cegarme.
-Ya... estas aquí- dijo la chica a mi lado, con los ojos completamente rojos.
Me enderecé lentamente, calmándome, pero, aún notando los lenguetazos de fuego sobre mi piel.
-¿Que te ha ocurrido?- preguntó la chica, buscando mi mirada.
-Sentí... sentí que me estaba quemando viva...- respondí, inundada de pánico y asombro.
Vee arqueó ambas cejas.
-¿Quieres que llame a Hae?- preguntó una vez más.
-No, estoy bien- contesté y tambaleándome, me levante del suelo.
¿Que eran todas esas visiones? ¿Por qué solamente yo podía verlas? ¿Por qué me ardía el cuerpo entero? Loki... ¿Por qué estaba con esa mujer? ¿Quien era ella?
Caminé por la casa, dirigiendome a mi recámara, o a lo que era mi recámara. Habían pasado días desde la última vez que había pisado mi departamento. En ese instante me dí cuenta de que, Donghae me consumía peor de lo que pensaba. Suspiré y busqué ropa para salir.

-------------------------------------------------------------------

Narra Donghae:

          Las lagartijas, las pesas, los abdominales y las peleas no fueron suficiente para mi. No podía dejar de pensar en mi chica, ¿Por qué? ¿Por qué ahora despertaban sus poderes? No podía dejar de preguntarme cosas mientras estaba bajo la ducha.
Me miré a mi mismo en el espejo y ví el tatuaje en el centro del pecho.
Suspiré y me terminé de arreglar, cuando estuve a punto de terminar de secarme el cabello con una toalla, el timbre del departamento sonó.
Me encamine hacia la puerta, con la esperanza de encontrar la mirada chocolate y el pelo ondulado, pero, al sentir el común olor a sándalo detrás de la puerta, mis ánimos se bajaron de golpe.
Tras de la puerta estaba Vee, la chica me miró y se suspiró.
-¿Que ocurre?- pregunté, la expresión en su rostro no auguraba nada bueno.
-______________... se ha ido sin mas- respondió.
Arquee ambas cejas y negué.
-¿Que?- pregunté y terminé de salir del departamento.
-Ha... ha visto cosas en sus visiones... yo, yo solo intenté ayudarla. Se ha cambiado de ropa y se ido sin decir nada- contestó la joven frente a mi.
Fruncí el ceño y abriendo tan solo unos segundos la puerta de mi departamento, tomé una campera deportiva y poniéndome una gorra, dejé la toalla en la entrada antes de salir.
-¿Se ha ido caminando, o volando?- pregunté.
-Se ha ido volando- contestó Vee.
-Esta bien, iré a buscarla, gracias por avisar- respondí a la chica antes de apurar el paso por el pasillo.
Al llegar al ascensor, marqué planta baja y miré mi reloj. Las agujas acariciaban las siete de la tarde, el sol comenzaba a ocultarse y las primeras estrellas brillaban en el cielo.
Cuando salí del edificio, busqué su aroma entre la gente.
No importaba donde se escondiera, ni que tan rápido andara, la encontraría, la encontraría a donde quiera que estuviera.
Traté de comunicarme con ella telepáticamente, pero, no lograba establecer contacto. Caminé entre la gente, caminé sin detenerme, dejándome guiar por la estela de aroma a chocolate, pero, poco a poco, ese aroma desapareció.
Pronto me detuve, en el medio de las calles, mirando a mi alrededor, sin saber a donde ir.
Por momentos pensé lo peor, ¿Y si se había ido para siempre?
Mi cuerpo tembló de solo pensarlo. No me detuve ni una vez más, recorrí la ciudad, recorrí cada lugar, cuando pude hacerlo, volé.
¿Donde estaba?
Fué en ese instante en el que, un pensamiento ligero llegó a mi mente, un pensamiento suyo, seguido por el tarareo de una canción.
-Sugar, Yes please, Won't you come and put it down on me, I'm right here, cause I need, A little love, a little sympathy, Yeah you show me good loving, Make it alright, Need a little sweetness in my life-
Seguí su voz y terminé encontrándola, bastante lejos de casa.
Bajé lentamente encontrándola sentada en la arena, descalza, y con el rostro oculto en sus manos.
Escuchaba música bajito, y de igual forma, hipaba.
Me acerqué a ella y la abracé por la espalda, asustandola.
La brisa de la playa nos calmaba a ambos, Eurwangni era un lugar perfecto para ver el atardecer.
En silencio presenciamos el cielo cambiar de colores celestes a rosas y naranjas, tornandose todo oscuro pronto y dejando a la luna iluminar la arena.
Al estar entre mis brazos, se relajó poco a poco. apoyando su espalda en mi pecho y estirando las piernas, se sentó entre las mías. Tomé uno de sus auriculares y me lo coloqué.
-Lo siento- murmuró ella, suspirando y limpiándose los ojos como una niña pequeña.
-No te disculpes, pero, la próxima vez avísame y nos escapamos juntos- respondí, besando su hombro y cuello.
Ella dejó una risita en el aire antes de mirarme y sonreir.
-Tonto...- dijo sin dejar de mírame a los ojos.
-No se si ofenderme o tomarlo como un cumplido- contesté y ella volvió a reir -¿Que ha pasado?-
Se estremeció entre mis brazos y suspiró, comenzando a relatarme todo acerca de lo que había visto. Se desahogó entre mis brazos con la más sencilla de las ternuras, sin embargo, se la notaba nerviosa aún.
-Buscaremos solución a lo que hayas visto, te lo prometo- aseguré, aferrándome más que nunca a su cintura.

Fin Cap. 39 ^^~

kjsdhkashkdkjajsdh Buen finde!

<3

Gif Time:


Mila ^^~

martes, 22 de septiembre de 2015

Fanfic!~ "En mi Eternidad" (Donghae x Fan)~ Cap. 38

Holiii!!



Título: "En mi Eternidad"
Duración: ?
Episodio: 38
Pareja: Donghae x Fan
Apariciones: Lo verán a lo largo de la historia, aparecerán algunos nombres conocidos ^^
¡ADVERTENCIA! Se verán escenas violentas y lenguaje explicito.

Narra Donghae:

         Repasé con mis dedos las líneas negras, doradas y rojas de su marca. Por alguna razón me sentía lleno de vida, la felicidad me hacía sentir vivo.
Al fin pude comprender de que, ni el tiempo ni el espacio eran ahora importantes, el estar con ella era lo unico que quería.
Sus ojos marrones miraron los míos y brillaron pícaramente una vez más.
El sol comenzaba a brillar en lo alto, ya había amanecido hacía unas horas.
-Estoy a punto de darles a todos el día libre solamente para pasar aquí el día entero- comentó, paseando sus dedos por mi abdomen.
-No te diría que no- sonreí notando como se acercaba cada vez más a mi, rozando sus labios con los míos.
-Buenos días, buen señor- murmuró contra mi boca dejando más de un beso.
-Buenos días... No has dormido nada- sonreí a su vez.
-Será porque no me dejaste dormir- contestó, arqueando una ceja.
-Será porque no parabas de decir: "M-más~ Si~ Asi~"- dije imitando su voz.
Se ruborizó a más no poder dándome un suave empujón en el pecho.
-Ademas de malo, muy pobre tu imitacion. Jamás dije eso, tonto- respondió y tomándola por la cintura, giré sobre la cama, posicionandome una vez más entre sus piernas -Donghae... espera- musitó cuando comencé a besarla.
-¿Que? Necesito mi ración diaria de _______________- contesté.
Me miró arqueando ambas cejas.
-Creo que has tenido ración de mi para años enteros luego de toda la noche, ¿no te parece?-
-Debes entenderme, eres irresistible- sonreí besando su cuello una vez más, recorriendo el camino trazado una y otra vez en aquella madrugada pasada.
Recorrí con mis manos sus pechos desnudos. Ahora no había vergüenza, ahora estaba ella frente a mi, la verdadera y no tan demandante chica que había conocido hacía tres meses.
Al pasar por su ombligo, detuvo sus quejidos y enredando sus dedos en mi cabello, continué bajando...
Habíamos perdido la cuenta de la cantidad de veces que habíamos hecho el amor aquella madrugada, sin embargo, yo tenía energías aún para correr alrededor el mundo si me lo propusiera.
La Llave y el Candado... estábamos simplemente destinados. Aún miraba maravillado como cambiaba de color frente a mis ojos, cuando estaba tranquila, se tornaba negro, cuando estaba excitada, era color rojo, al igual que sus ojos. Aún así, ¿que abría ese candado?

----------------------------------------------------------------------------

Movió sus caderas al ritmo de la música. mi camiseta le quedaba como un corto vestido. ¡Maldita mujer con costumbre de estar medio desnuda! Me sequé el pelo una vez más con la toalla y me acerqué a la chica.
Continuaba salteando verduras en las sartenes cuando, al tocarla, se asustó.
-¡Joder!- exclamó y yo no pude evitar soltar una carcajada.
Se giró sobre si misma y frunció el ceño, el tatuaje se le tornó color rojo.
-¡Donghae!- me retó con una sonrisa.
-Lo siento, no quería- dije y reí una vez más ante su seria mirada -Vamos, deberás acostumbrarte, son cosas que siempre quise hacer con una chica. Ademas, ya dijimos que nuestros problemas los arreglaremos en la cama.
Arqueó una ceja y se sonrió con sorna:
-Creo que olvidaste mencionar el jacuzzi, la ducha, el sofá, la mesa, la mesada de la cocina, y cualquier lugar fijo donde podamos tener un poquito de acción, ¿No te parece?-
Verla en papel sexy despertaba una vez más en mi, el deseo de que el tiempo no pasara.
¿Tiempo? No, teníamos toda la eternidad por delante y miles de encuentros.
-Lo anotaré todo en una lista- contesté y ella rió, volviendo al almuerzo.
Se movía con soltura por la cocina de mi departamento, que, comparado con el suyo, era mucho más modesto.
Cuando terminó de cocinar, presentó frente a mi con un gran plato de Bulgogi.
Arquee las cejas y sonreí anonadado.
-Wow- musité sin dejar de mirarla.
-¿Que? ¿Creías que solo sabía preparar fideos instantáneos? En Wikipedia y en libros de cocina se encuentra de todo- contestó y ambos reímos.
Probé la carne marinada y me sentí en el cielo.
-Soy un tipo con mucha suerte. Sabes cocinar, eres bonita, tierna y demandante cuando quieres, eres una buena lider, sexy y malhumorada. Sabes cocinar, ¿Te gustan los niños?- pregunté, haciendo un resumen ante la sonrojada chica frente a mi.
-Depende, es decir, me gustan los niños pero no me veo preparada para tener uno propio. Bastantes problemas me dio Jung Kook al entrar a mi departamento- contestó ella y probó el plato.
Al inclinarse sobre la mesa, ví su tatuaje en tonos negros.
-¿Porqué algunas veces cambia de color?- pregunté.
-Las Valkyrias de Freyja, también poseen tatuajes que cambian de color dependiendo de su estado de animo. Es negro si estoy tranquila, el dorado aún no sé que significa, y... es rojo cuando estoy excitada, por ejemplo- respondió.
-Aún no se que significa la llave...- musité mirándome a mi mismo.
La chica dejó caer los palillos en la mesa y se tapó la boca.
-¿Que sucede?- pregunté frunciendo el ceño.
-Aish...- suspiró y levantó el dedo medio hacia el techo.
-¿Eh?- musité y tuve que taparme la boca para no reír -¿Tanta acción anoche te ha dejado loca?-
Me miró seria y luego negó.
-Esas dos rubias me van a despellejar, pero, me da igual- suspiró- Jackson habló de una llave, ¿no es asi?- Asentí con el ceño fruncido -Tu eres la llave, Hae-
-¿Que?- pregunté dejando los palillos sobre el tazón de arroz -¿Llave de que?-
La chica me miró a los ojos y  dejó escapar todo el aire de sus pulmones.
-Eres la llave del Valhall, o, cielo. Contigo, Loki puede subir y entrar sin ton ni son al palacio de Odin, y cumplir la profecía. No debes por ningun motivo, caer en sus manos. Lo que no consigo entender es... ¿Que pinto yo en la historia?-
Intenté procesar la información y me levanté de mi lugar, exaltado.
-Se han equivocado, debe de ser una broma- comenté y ella negó.
-Es cierto Donghae, en serio. Frigg me lo dijo, Freyja tambien... Por ello te buscaban a ti-
-Es imposible- contesté y ví los ojos marrones de la chica brillar -¿Es una broma, verdad?-
Ella negó, más seria que nunca. Suspiró y se tomó la frente.
-Lo digo en serio, Hae. Eres la llave y aún, debo descubrir por mi parte que es el candado- comentó y se levantó de la mesa, llevando su taza de té ahora vacía.
Me levanté de mi lugar y me acerqué a ella, abrazándola por la espalda.
-Sabes que confío en ti, ¿Estas segura de que soy la llave del Vahal?- le pregunté.
Ella se sonrió y finalmente asintió:
-Solo un corazón puro puede controlar el agua, el agua es vida, y, es Valhall Hae-
Asentí y ella se giró en mi brazos.
-Entonces, creeré. Ven, acompáñame a terminar de desayunar, no me gusta comer solo- pedí y al ver su reluciente sonrisa, nos sentamos juntos una vez más en la mesa del comedor.

---------------------------------------------------------------------

-¡Una vez más!- dijo Jung Soo con los brazos cruzados, bajo el hexágono.
Ver a Siwon luchar contra Kang In fué, meramente increíble. La fuerza de ambos era desmesurada, pero, se lograban contrarrestar muy bien.
En la zona más alejada del hexágono, en el gimnasio, Vee entrenaba a JungKook, Ryeowook y Kai.
-Muy bien chicos, ahí va el ataque- murmuró y pronto frunció el ceño.
-Es realmente fuerte- murmuró ______________ a mi lado.
-Si- contesté y luego la miré. Se quitó la campera deportiva y simplemente, lució su top negro deportivo. El tatuajes se mostraba glorioso, de color negro y dorado.
Le sonreí y ella se acercó, besándome castamente en los labios.
Al separarse, se acercó a IU, en la parte de armas, quien la miró un instante y comenzaron a dejar risitas nerviosas grabadas en el aire.
Me quité mi campera deportiva y me dirigí a la zona de pesas y demás máquinas.
-El amor aflora en el aire... el olor a fresas y chocolate inundó el lugar apenas llegaron, y yo que estaba tan tranquilo- dijo Hyukjae, acercándose y palmeándome el hombro.
Le sonreí y comenté:
-Cuando te suceda, me entenderás. Esa chica me tiene patas para arriba-
-Si, ya me di cuenta- rió y tomó dos pesas medianas, comenzando a entrenar.
El entrenamiento era una pasada, al principio todo parecía complicarse, pero, ahora, era un lugar en el que podía relajarme en paz. Tras empezar a hacer lagartijas, y levantar unas cuantas pesas, el sonido de disparos pareció multiplicarse cada vez más.
Dirigí una rápida mirada a la zona de armas y lo que ví me dejó helado.
-No puedo detenerlo... ¡No puedo!-
Me erguí enseguida y corrí hacia la chica.
-No puedo, no puedo soltarla- se quejó y los disparos parecieron tapar aún más su voz.
Tomé sus manos e intenté quitarle la 9mm de las manos. Sus manos parecían estar imantadas al arma.
-Mírame- Dije y la asustada mirada de la chica me dejó anonadado -Tranquila... tranquila...-
Bajó poco a poco el arma y se miró las manos, tomé el arma suavemente y ella la soltó.
-Aish- se quejó y se sopló las manos.
-¿Estas bien?- le pregunté y al tomar el mango del arma lo noté arder. Miré las aliaciones de metal y las ví rojas, el metal estaba rojo. Pronto, comenzó a salir vapor de mi mano, la misma que estaba sosteniendo el arma.
La mirada de la chica se cruzó con la mía y ví un matiz diferente en sus ojos, uno dorado.
Cuando el vapor se desvaneció, ví el mango deformado y el  casi inexistente gatillo, se formaba el agarre de sus dedos en el metal.
-¿Que ha pasado?- preguntó Vee acercandose.
________________ y yo nos miramos, y solo pude deducir algo al ver su tatuaje en tonos dorados.
-Creo que... ha despertado tu don...- contesté.

Fin Cap. 38!

adijaksjdkjahsdkja <3

Gif Time:


Mila ^^~

sábado, 19 de septiembre de 2015

Fanfic!~ "En mi Eternidad" (Donghae x Fan)~ Cap. 37

Buen Finde!~



Título: "En mi Eternidad"
Duración: ?
Episodio: 37
Pareja: Donghae x Fan
Apariciones: Lo verán a lo largo de la historia, aparecerán algunos nombres conocidos ^^
¡ADVERTENCIA! Se verán escenas violentas y lenguaje explicito.

Narras Tu:

           El cielo nocturno era precioso, era de los paisajes más bonitos que se lograban ver. Podía tocar las nubes y pasar entre ellas. Sobre nosotros el manto estrellado, y, bajo nosotros, un manto de luces amarillas, blancas y de colores, la ciudad por las noches se veía tan bonita.
Sin embargo todo sería mucho más bonito, si no estuviera acompañada de un chico muy muy cabreado.
-¡Suéltame!- pedí una vez más, en vano, puesto que el chico no dejaba de volar conmigo. Él no respondía, es más, ni siquiera se giraba a mirarme.
Al llegar a casa, en tan solo unos minutos, entramos por una de las ventanas abiertas del corredor. Cuando logré estabilizarme, una vez más tiraron de mi, internándonos con un portazo a su departamento.
Encendió las luces de la sala y respiró hondo mirando hacia el suelo.
Por su altura, podía decir de que estaba  a punto de convertirse.
-¿Por qué?- preguntó, girándose sobe si mismo, encarándome aún a la distancia.
-¿Por qué qué?- pregunté a su vez, tomando coraje en algún lugar de mi interior.
A pasos que me parecieron agigantados, ahora se encontraba frente a mi, a tan solo un metro de distancia.
-¿Por qué me hiciste esto?- preguntó y por sus ojos pude ver, mas tristeza que furia.
-Donghae... ya te lo dije... no me quedaba de otra- respondí y él negó mordiéndose el labio inferior.
-Si te quedaba de otra, podíamos haberlo atacado y robado- planteó él, con todo el veneno que era capaz de cargar -Pero, era más importante, presentarse semidesnuda, contorneando las caderas, vendiéndote a un tipo que no te conoce, que te ha tocado... Mientras que, en la espera, el decir "Permitir" es un pecado-
Fruncí el ceño, anonadada ante su actitud.
-¿Disculpa? Ya te lo dije antes, no soy de tu propiedad. Puedo hacer y deshacer a mi antojo mi vida, si quiero ir a bailar en un caño, lo haré, si quiero pasearme semi desnuda de aquí para allá, tambien lo haré, porque tomo las decisiones que se me plazcan- contesté haciendo de mis manos un par de puños, estaba enfadada y roja como un tomate.
-¿Que no eres mía?- preguntó con una irónica sonrisa -¿De verdad piensas eso?-
-No soy de nadie, tenlo claro Donghae, yo decido- respondí tragando saliva.
El chico acortó las distancias, tomando mis muñecas y llevándolas hacia la pared detrás de mi. Me aprisionó entre la pared y su cuerpo, y tan pronto dejamos de movernos, sus labios tomaron los míos, con una pasión y una fuerza, que jamás había visto en él. Por más forcejeos que daba, no podía escapar. Finalmente, me rendí.
Sus manos poco a poco, dejaron de tomarme las muñecas para bajar poco a poco a mi cintura.
Estuve a punto de empujarlo cuando sus dientes mordieron mi labio inferior, tirando de él suavemente. No pude evitar dejar escapar un pequeño gemido de asombro.
Cuando nuestros labios se separaron, nos miramos a los ojos, tratando de recuperar la frecuencia normal de nuestras respiraciones.
Mis manos se aferraron a su cuello antes de que sus labios volvieran a conectarse con los míos.
Eran besos dulces, tiernos, pero también, llenos de pasión.
-Lo siento...- murmuré, entre beso y beso, rendida a él.
-Tambien lo siento- contestó antes de besarme en los labios una vez más.
El saco que me prestó IU se me estaba tornando molesto. Demasiado molesto. Aunque, mi molestia duró poco, puesto que el chico frente a mi, me lo quitó en un santiamén.
Dió un paso atras para mirarme de pies a cabeza.
-Joder- murmuró y se llevó la mano a la frente -¿Como te he dejado entrar así?-
Tragué saliva, nerviosa.
-A mi cuarto, ahora, antes de que te desnude aquí y ahora- ordenó mordiendo su labio inferior.
Asentí y a paso lento me dirigí a su cuarto.
"Si quiere jugar a esto, bien, juguemos" pensé, divertida, expectante.
Caminé decidida frente a él, contorneando las caderas y acomodando mi cabello.
-Es mejor que dejes de hacer eso si no quieres hacerme cabrear el doble- dijo, en voz baja.
-De repente no me parece tan mala idea, de todas formas, perro que ladra no muerde- le sonreí
-¿Si?- se plantó frente a mi y me besó una vez más. Se inclinó un instante para tomarme la pierna y enseguida entendí el mensaje. Enrollé mis piernas a sus caderas y me dejé llevar.
Me cargó hasta su habitación, al llegar, bajó mis piernas. Me deslicé contra su cuerpo, tocando el suelo de madera con los tacones.
-Eres un peligro- dijo, antes de besar mi cuello y bajar sus mano de mi cintura a cadera.
-Tu también lo eres, pero no te das cuenta- contesté mientras arqueaba un poco la espalda al notar su lengua pasearse sobre la piel de mi cuello.
Me miró a los ojos y, con el mando a distancia, encendió el mini componente.
Haunted de Beyoncé sonaba gloriosa por lo parlantes, el mix me hacía derretir.
-¿Ya hemos pasado por algo así?- preguntó, sin apartarse tan siquiera un ápice.
-No, es la primera vez- contesté y lo miré a los ojos, arrastrando las uñas rojas contra la piel de su cuello.
-Entonces no es la canción adecuada- se sonrió y pasó a la siguiente canción.
Al notar que canción era, mi corazón dió un brinco de emoción.
Thinking Out Loud de Ed Sheeran, resonaba en la habitación.
Mientras que la música nos inundaba, su mano acunó mi mejilla y me besó con dulzura una vez más.
Me empujó poco a poco hasta caer en la cama, no pude evitar reir nerviosa. Sin dejar de mírame a los ojos, se quitó la campera de jean desgastada. Me senté en la cama, frente a él y me concentré en abrir su camisa...
Me temblaban las manos por primera vez, ¿Donde estaba la chica altiva de siempre? De seguro que estaba escondida en algun lugar, a las afueras de la habitación, dejándome a solas con mi parte insegura y nerviosa.
Donghae me miró a los ojos y un brillo apareció en ellos. Yo me mordí el labio inferior y sonreí al ver que tenía el torso descubierto, él mismo, se quitó la camisa blanca.
Se sentó frente a mi en la cama y estiró su mano para tomar uno de mis zapatos y quitarlo con delicadeza, besando el enpeine de mi pie, ruborizandome.
-Tienes unas piernas preciosas- dijo con la voz bajita y dulce.
Luego quitó el otro zapato, dejándolos caer al suelo, luego se quitó los suyos.
Cuando estuvimos en igualdad de condiciones, me dejé tomar por la cintura y sentar sobre su regazo. Me sentía debil, expuesta, avergonzada, tímida y nerviosa.
Una nueva canción resonó en la habitación... When I was Your Men...
Hae se sonrió, delineó mis piernas hasta llegar a mis caderas y dirigirse a la cremallera del vestido, que, justamente, quedaba a la altura de mi trasero.
Bajó lentamente el cierre y poco a poco noté el vestido despegarse de mi piel.
-¿Puedo preguntarte algo?- dijo, deslizando lentamente las tirillas del vestido por mis hombros. Asentí nerviosa y él se sonrió -¿Cuando te hiciste ese piercing?-
Reí nerviosa y contesté:
-Tu lo hiciste, el unico valor material que tengo de nosotros. Era lo unico que me traía de nuevo a la cordura cuando te... perdí. Era la unica prueba de que, cuando despertara, podría pensar de que eras un sueño, pero no, tu habías estado allí- se me aguaron un poco los ojos y continué- Me lo hiciste cuando nos comprometimos-
-¿Nos comprometimos?- preguntó el chico asombrado, yo asentí.
-El colgante en forma de pluma que tengo en el tobillo, lo usabas tu...- sonreí antes de respirar hondo.
El chico sopesó mis palabras y  con la misma delicadeza deslizó la otra tirilla por mi hombro, quitandome el vestido.
-A partir de ahora, solo te puedes poner ese vestido a donde vayamos juntos- se quejó con una sonrisa.
Asentí e intenté cubrirme, estar semi desnuda frente a la persona que te gustaba no era lo más fácil del planeta.
Fruncí un poco los labios y pasé mis dedos por su torso.
Donghae se tensó irremediablemente mientras continuaba mi camino bajo su ombligo.
Mis manos, aun temblorosas, se dedicaron a quitarle el cinturón, desabrochar los botones y bajar la cremallera de su pantalón.
-Pantalones fuera- dije y el me apartó un poco para quitárselo.
Logré ver su boxer color negro, y un pronunciado bulto bajo ellos. Se me cortó la respiración al verlo mirarme el cuerpo entero una vez más, mis colmillos crecieron y con ellos, noté mi pulso acelerarse. La expectativa me encendía el doble.
Me tomó por las caderas y me colocó sobre sí mismo.
Bajo mis muslos, notaba los suyos, notaba su caliente piel bajo la mía y como si fuera poco, tambien notaba el bulto bajo mi cuerpo.
Se le escapó un débil quejido, dejandome más que claro de que él, estaba tan encendido como yo.
Me relamí los labios y me acerqué a besarlo una vez más, esta vez, dejando salir, dejando libre, a mi verdadera parte, esa que desde hacía siglos no salía a la luz.
Mis caderas se movieron contra las suyas, provocando roces indecentes. Entre besos, noté un gemido gutural de su parte, aunque, yo no era de piedra, tanta caricia, tanto roce y tanta dulzura de su parte, me estaba poniendo a tono, muy a tono.
Sus dedos se pasearon por mi espalda, jugueteando con los broches del brassier, continuando su descenso hacia mi ropa interior.
-Recuerdame agradecerle a esas diosas la próxima vez. ¿De verdad? ¿Quieren matarme de un ataque cardíaco con esos encajes?- preguntó, sonriendose, a solo centímetros de mis labios.
-Tal vez... fué una sugerencia- respondí, antes de notar el bulto tensarse y crecer aún más.
Sus manos, se colaron por debajo de mi ropa interior y apretaron los montículos de carne, con fuerza, apretándome cada vez más a él.
-Me vuelves loco- susurró empujándome un poco para dejarme a su merced, recostada en la cama.
-Demuéstramelo entonces- contesté, viendo como sus colmillos crecían descaradamente.
Se sostuvo sobre sus manos, colocó su rodilla entre mis piernas y hundió su rostro entre mi cuello y hombro. Notaba sus labios sobre mi piel, hasta llegar a la clavícula, donde arrastró los colmillos.
Una de sus manos bajó desde mi hombro a mi pecho.
-Creí que no llevabas brassier con ese vestido- murmuró mirando los broches delanteros de la ropa interior.
Me cubrí con mis manos y antebrazos, demasiado vergonzoso se tornaba todo aún.
-¿Quieres dejarlo aqui?- preguntó, buscando mi mirada.
Lo miré a los ojos y me dí cuenta de ello, no quería detenerme. Si se trataba de Hae, no quería determe.
Negué y noté sus manos tomando las mías.
-No te cubras entonces, por favor- pidio y sus mejillas se encendieron -Tambien estoy nervioso, no creas que no-
Asentí y, buscando el valor necesario, sus dedos junto a los mios, desabrocharon el brassier. La tela color piel cedió finalmente y, mis pechos quedaron al aire.
Notaba mi cara arder. "¿Porque no vuelve la chica de siempre?" pensé  y noté sus dedos sobre mi piel. Su indice pasó por el surco de mis pechos deteniéndose un momento.
Ante mi dubitativa mirada, el chico se aventuro y encerró uno entre sus grandes manos. Al más mínimo roce continuo, mis pezones se endurecieron, él se detuvo en ellos, girándolos y pellizcandolos.
-Aahh~- gemí sin poder evitarlo.
Tras dejarlos endurecidos y alzados, dió el siguiente paso, acercó su rostro y luego, lo aprisiono entre sus labios, mordiendo apenas, lamiéndolo, al otro lo aprisionaba entre sus dedos aún. Noté mi espalda arquearse y una corriente electrica bajar desde mi estómago hacia algun recoveco oscuro en mi.
Me mojé los labios y gemí una vez más.
Cuando creyó que estaban listos, trazó un camino de besos y pequeñas mordidas sobre mi abdomen, deteniéndose en el ombligo, lamiéndolo y mordiéndolo.
Yo no podía dejar de moverme, mi espalda se arqueaba y por mis labios se escapaban los más entrecortados sonidos.
Finalmente, continuó su camino tras la tortura. Sus dedos se engancharon en mi ultima prenda, de color negro y de encaje.
Tiró de ella y por fin, perdiendo la paciencia, la fina tela se deshizo entre sus dedos.
Me miró un instante y se sonrió.
-Tengo la suerte del mundo- dijo, sin apartar su mirada de mi.
-Callate- me quejé, ruborizada.
El rió y se sentó en la cama, antes de reparar en otro detalle.
-No tienes...- murmuró asombrado.
-No, no tenemos vello. Las Diosas creían que era poco práctico- comenté, demasiado preocupada en otros detalles en vez de preocuparme por los Dioses.
El chico se sonrió con sorna y se apartó un instante. Cuando sus manos se dirigieron a su boxer, lo detuve.
-Recuéstate- pedí, tomando valor.
El chico se ruborizó y asintió, recostándose boca arriba en la cama.
Me senté a su lado y sonreí, nerviosa, me mordí el labio inferior y me eché el cabello a un lado.
Con la punta de mis dedos, recorrí su piel. Era demasiado suave y caliente. No apartaba su mirada de mi, y, con solo mirarme de esa forma, podía morir de felicidad. El brillo en sus ojos me demostraba todo lo que no se atrevía a decir.
Mis dedos siguieron su camino bajo su ombligo. Su cuerpo se tensó completamente y más aún, cuando rocé el bulto.
Inhaló hondo, con las mejillas rojas.
No pude evitar esbozar una sonrisa.
Con mis uñas, rompí la tela y descubrí su miembro, al verlo, otra corriente bajó por mi vientre.
Lo tomé entre mis dedos, demasiado nerviosa, temblando, pero, a su vez, demasiado curiosa como para no hacerlo. En ese instante de silencio, me percate también de mi agitada respiración al momento de subir y bajar mi mano, en un lento vaivén.
-Mngh-
Al oír aquel pequeño sonido de su parte, me sentí poderosa. Lo tomé entre mis manos y continué con el vaivén. El notar al chico revolverse extasiado bajo mis caricias, estaba poniéndome a mil por hora.
Sin poder aguantarlo más. Acerqué mi rostro y dí un beso en la punta, él se revolvió nervioso una vez más.
-¿Quieres que de verdad te de una razón para revolverte?- pregunté.
Al no ver respuesta y tan solo una mirada suplicante, me aventure, así como él lo había hecho conmigo. Lo sostuve entre mis manos y pasé la lengua por la punta, justo en el orificio, y, tras esto, aprisioné únicamente la coronilla entre mis labios, succionando.
Como era de esperarse, abrió las piernas y se removió bajo mis manos.
Me mantuve succionando unos segundos, antes de apartarme, antes de que todo terminara allí...
-¿Ya te dije que eres un peligro?- preguntó dando bocanadas de aire.
-Y aún tengo muchas cosas en mente, pero, no se si podré aguantarme mucho más. Asi que, te toca- le sonreí y sin mas, me tomó entre sus brazos y giramos en la cama, él sobre mi.
Sin apartar mi mirada de la suya, ahora con más confianza, arrastré apenas mis uñas por su espalda.
Confianza... todo se trataba de confianza...
Se colocó entre mis piernas...
Si, confianza, confiaba en él pero, no en mi misma. Apreté las piernas contra sus muslos y él se sonrió.
-¿Sabes lo adorable que te ves cuando haces eso?- preguntó, antes de inclinarse hacia mi una vez más, rozando nuestras narices.
Negué levemente y, tras ver su sonrisa, me besó en los labios, se forma casta pero segura.
-Me encantas, _____________- murmuró, bajando su mano por mi vientre, centrándose en esa inexplorada parte de mi cuerpo -Dios... estas mojada, bastante-
Miré en otra dirección, roja carmín.
-Calla- dije antes de notar su pulgar en mi clítoris -Ay Dios...-
-Estamos a mano ahora- se sonrió una vez más, moviendo sus dedos en círculos.
Arquee la espalda, esta vez, notando mi piel erizarse. La carga química entre nosotros, era similar, a la de una bomba atómica. Nos conocíamos, eso, era completamente un hecho.
Sus dígitos se posaron en mi entrada y, sin esperar ni un segundo, comenzó a adentrarse.
Dolía, escocía un montón, pero, por alguna razón, era placentero.
Primero uno, luego dos, hasta llegar al tercer dedo moviéndose en mi interior. Mi respiración era agitada, mis mejillas estaban rojas y mis pezones duros, notaba su miembro rozarse algunas veces contra mis muslos, duro, caliente.
Me mordí los labios y cuando giró sus dedos, mi espalda se arqueó.
-Basta, basta, ya no lo soporto... haz algo o me vendré, por favor- pedí, con la mirada turbia.
Ví su sonrisa frente a mi.
-Como diga, Mi lady- dijo y se posicionó una vez más entre mis piernas.
Suspiré, hecha un manojo de nervios, aunque, Hae, se dió cuenta de ello, se sonrió...
-No te haré daño, lo prometo- dijo entrelazando su mano con la mía.
-Esa no es mi duda- respondí, antes de tragar saliva -Sé que, hoy, hoy nos anudaremos completamente... eso es lo que realmente me tiene de los nervios-
El chico me miró y se inclinó para besarme.
-Anudarnos es lo que más quiero en la vida, de verdad, nunca he deseado tanto nada como esto. Pero te advierto, a partir del primer momento, seré mucho más celoso de lo que soy normalmente- me sonrió de la forma más tranquilizadora.
-No tengo problema de pagar por mis pecados en la cama- respondió mi lado altivo. "Buena chica, ahora, vuelve completamente" pensé, aun roja, llamando a la chica de siempre, la demandante y autoritaria.
-Te tomaré la palabra entonces- susurró y noté como tomaba su miembro- Dame un segundo que debo ponerme un...-
-No es necesario...- dije, cada vez más roja.
-¿Pero... y si...- balbuceó.
-Es difícil que una vampiresa se embarace, es uno de nuestros tantos problemas- contesté y acerqué mis caderas a él.
El chico me miró a los ojos y se sonrió, tomó su miembro y lo acercó a mi entrada, haciendo círculos en ella.
Cerré los ojos, escuchando un instante nada más, el sonido de nuestras agitadas respiraciones. Pronto, noté poco a poco el dolor incrementar, intenté relajarme a toda costa, buscando la forma de superar la parte más difícil de todo el asunto.
Abrí los ojos una vez más y busqué su mirada, lo estaba preocupando. Le sonreí y él empujó sus caderas una vez más.
-Hazlo- dije y tras una mirada, empujó sus caderas la ultima vez.
Mi espalda se arqueó y tuve que aferrarme a las sábanas de la cama. Llevar mi virginidad intacta hasta los diez siglos de vida, fué un acto inhumano, aunque, más inhumano es el hecho de estar llevando todo el asunto de mil horrores.
Respiré hondo nuevamente, notando como se quedaba quieto, aún en mi interior.
-Joder...- dijo, en una mezcla de gemido y jadeo -Eres muy estrecha-
Sus palabras hicieron escocerme, un cosquilleo, muy pequeño, me recorrió el vientre.
-No es como en las Porno- dije y lo oí reir con ganas.
-No, es mucho mejor- contestó.
Soltó mis piernas y se deslizó sobre mi cuerpo, sin dejar de mirarnos ni un instante.
El lacerante dolor fué sustituído poco a poco por incomodidad.
Mis pechos se rozaban constantemente contra el suyo, sus labios me besaban el cuello, la clavícula, los hombros, los labios...
Llegó un punto de que tanta incomodidad me llevó a mover las caderas el circulos, llenando mi cuerpo de un lacerante placer.
-Muévete, por favor- pedí, como pude notando como se apoyaba en sus brazos y balanceaba la cadera.
Salía y entraba a mi cuerpo, con el más delicado de los vaivenes, no quería hacerme daño, me cuidaba a toda costa y, ese pensamiento, no solo me llevó a mover las caderas con un poco más de ritmo, sinó, que hizo mi corazon agitarse e invitar a mi cerebro tomarse unas vacaciones en Siberia.
Me mordí los labios y no aparté mi mirada de la suya, el chico se sonrió y un lujurioso y dulce brillo se paseó por sus labios.
Entre abrí los labios y a medida que avanzaba dentro de mi, notaba como se me hacía cada vez más dificil respirar.
-Ahh... Donghae...- gemí y noté su rostro acunarse en mi cuello -Creo que enloqueceré-
Oí una pequeña risa de su parte y tras esto, un gutural gemido. Me tomó por la cintura y me sentó sobre él.
-¿Te encanta verme encima de ti, no?- pregunté y volvió a reir.
-Es que me pones...- comentó y yo me ruboricé.
-Idiota- murmuré y lo sentí deslizarse en mi interior.
Llené mis pulmones de aire y subí y bajé sobre su falo, moviendome en circulos algunas veces. El cabalgarlo me enloquecía.
Miré su cuello y mis marcas, notando como se me hacía agua la boca.
-Te quiero- murmuré y ví por sus ojos pasar el más tierno de los brillos.
-Tambien te quiero- contestó moviendo tambien sus caderas.
Me dirigí a su cuello y, abriendo la boca, mordí.
-Ahhh- gimió aferrándose cada vez más a mi.
Las fresas no habían sido tan maravillosas antes, me encendían, me avivaban el fuego interno, me quemaban y me extasiaban de sobre manera. Moví las caderas más rápido que antes, buscando llegar al fin, al más dichoso de los instantes.
Nos coordinamos, cuando yo bajaba, él elevaba la cadera, llegando aún más hondo que antes, encontrando pronto, el lugar indicado.
-Ahhhh~ Ahi, es ahi~- gemí desclavando los colmillos de su piel y afirmando la punteria, dio una y otra vez en el mismo lugar.
Notaba la sangre deslizarse por la comisura de mis labios, bajar por mi cuello, entre mis pechos, siguiendo su camino hasta mi bajo vientre.
Su mano subió por mi espalda, aferrandose en mi cabello.
-Si, ahh~- balbucee y oí el indecente sonido de nuestros cuerpos chocando una y otra vez.
-_______________- gimió -Me-me voy a correr...- advirtió y arrañó mi cintura.
-Hazlo, hazlo- gemí, notando mi límite más cerca que nunca.
Elevó sus caderas, dando unas cuantas feroces estocadas y noté como corría mi  cabello, clavando más pronto que tarde, sus colmillos en mi piel.
Y eso fué, el detonante, el sentirlo completamente dentro de mi, el sentirlo.
-¡Ahhhh~~~!- Gemí y noté como se corría en mi interior, llevandome consigo a la dicha, derrumbandome sobre él, apoyando mi frente en su hombro.
Un inentendible gemido resonó sobre mi piel y pronto, tras sasiarse, sacó los colmillos.
Agotados, cansados y satisfechos, no nos percatamos de nada hasta que, empezó a doler.
Tuve que morder su hombro para soportar el dolor.
Él se aferró a mi cintura, acercandome más.
-Escoce- se quejó.
La marca se estaba sellando, era como un hierro caliente sobre la piel, era lo que nos uniría por siempre.
Cuando dejó de doler, noté algo despertarse en mi dolor y me miré el pecho.
-Un candado...- murmuré y el se separó de mi, mirandose a si mismo.
-Una llave...- contestó antes de sonreirse...

Fin. Cap. 37!

kjashjdajshd Espero que les haya gustado~~~

<3

Gif Time:


Mila ^^~